viernes, 4 de abril de 2014

A la hoguera con Ted

Hoy voy a hacer gala del argumento sobre las opiniones y los culos. Y aunque a veces critico que todo el mundo se crea con derecho a decir su opinión, es mi blog y como mi culo, es mío. Así que ejerceré mi derecho a explicar porque no me ha gustado el último capítulo de HIMYM.

The good stuff:

He defendido siempre esta serie a capa y espada. Pesa a sus similitudes, no necesariamente malas, con Friends, y su consecuente comparación en la que sale perdiendo.
Pese a sus últimas temporadas, de nivel más bien bajo y argumento a veces soporífero. Pese a muchas cosas. Porque las series, al igual que las personas, o te gustan o no te gustan, pero no les puedes pedir que sean perfectas. No hay más. Y a mí me gustaba y mucho, por varias razones:

Por su humor absurdo y genial: rápido, irreal y tan estúpido que te obligaba a reírte incluso sin querer. Yo en concreto soy su target perfecto, es el humor estúpido el que más gracia me hace.

Por sus teorías. Ah, sus teorías. Nada bueno pasa después de las 2 de la mañana. No propongas planes a tu reciente chico/chica con más antelación del tiempo que lleváis juntos. La escala Crazy/Hot. Todas son gigantescas sandeces, pero con un tinte tan real que hace gracia.
En realidad sus teorías de vida y el Bro-code no son más que una sarta de estupideces machistas a la par que divertidas, y que conste que no es fácil unir esos dos adjetivos. Pero Barney hace que mole. Su personaje es tan patético como lo exitoso que pretende aparentar.

Por su mentalidad teenager. No hay que confundirse: HIMYM no es ninguna serie profunda, y aunque quizá te haga pensar sobre la veracidad de ciertas teorías respecto a las chicas, no pretende nada más que hacerte reír. No podemos pedirle que sea realista, porque precisamente en lo surreal esta su humor. Toda esa gente que critica la serie con argumentos: ‘Si, claro, con esos trabajos de mierda o ni siquiera currando van a poder tener esos apartamentos en NYC, además de hincharse a birras cada día’… que pensabais, que estabais viendo un documental? Estarías más contentos si vivieran acorde a sus posibilidades, en un hostal? O en casa de sus padres porque no pueden permitirse más?  Encuentro bastante absurdo el querer que una serie se ajuste totalmente a la realidad… para eso, mejor mirad por la ventana al vecino.

Y si, tiene mentalidad teenager y nada ajustada a los 25 o 30 años que se supone que tienen. Por eso te hacen reír. Porque son estúpidos y hacen estupideces.


The bad stuff

Es verdad que sus últimas temporadas han acumulado su record de horas bajas,  pero no me ha importado demasiado. Unas carcajadas cada dos capítulos no me las quitaba nadie. Pero ahora, el final….. EL-FINAL. No puedo hablar de ello sin que la ofuscación se apodere de mí.

Lo que me enfurece: Ted.
Ted era un coñazo, si, lo era. Era el tío más pesadillas y empalagoso del mundo, daban ganas de darle una torta con la mano abierta y decirle que dejara de hacer el canelo.


Pero no cejaba en su empeño, y eso era en cierta manera bastante adorable. Era el único que no se dejaba vencer y seguía convenciéndonos  (o intentándolo, con más o menos éxito) de que el verdadero amor existía, y él estaba dispuesto a encontrarlo. Era el ultra defensor del romanticismo, de la idea de que puede existir ‘esa persona’ que te llene, te haga feliz, y con la que quieras pasar el resto de tu vida. Todo eso era la madre. O debía de serlo.

Cuidaba cada detalle. Nos hizo creer que era inocente como un perrillo. Nos hizo creer que era honesto, un hombre con valores. Pero sobre todo, que era un romántico. El romántico más pesadillas del mundo, pero romántico al fin y al cabo.
Después de 9 temporadas traumatizando a sus hijos con sus devaneos sexuales, las incontables chicas que se ha ligado y a las que se ha intentado ligar, sus tonteos con los porros/bocadillos. Después de crear unas expectativas muy altas en cuanto a la madre. La que se supone que es la razón de la historia. La que explicara con su importancia porque ha merecido la pena todas esas historietas. El cómo, debía de ser legen… wait for it… and keep waiting for it, because it’s never going to happen.

No solo matan a la madre en un solo capítulo, así de un plumazo, después de unos laberínticos flashbacks/flashforward para presumir de lo bien que alteran el orden en la historia (y que la gente piense que se trata de un puzzle.  Efectos ópticos molones) si no que toda la historia no era más que una excusa para volver a salir con ROBIN. En serio. Volver con tu ex, de la que siempre has estado enamorado, después de que tu mujer se muera, es lo más anti-romántico del mundo entero.
La madre era solo un pequeño detalle, casi invisible, en la historia del cinismo de Ted. Hasta la calabaza de la fiesta ha tenido más protagonismo que ella. A la madre se la deja en un segundo plano, a modo de ‘si, si fuimos felices y tal, pero a lo que vamos’: que todas las temporadas han versado sobre la hipocresía del falso Ted Romántico y la ‘Tía Robin’. Qué poco respeto. Qué mal gusto.

Por no mencionar lo poco que me gusta la reacción de los hijos. Eh, que toda esta historia no era para hablarnos de nuestra madre? Ah, que en realidad era para decirnos que Tía Robin siempre ha sido el amor de tu vida y quieres volver a salir con ella? Pues corre, llámala.



Cosas secundarias que no me enfurecen, pero tampoco me gustan:
Barney y Robin: puede que el divorcio se viera venir, puede que no. Eso me da igual. Pero sus personajes habían evolucionado, y aunque parecía difícil, habían conseguido hacernos creer un poquito su humanidad. Al menos en cuanto a Barney. No puedes cargarte todo ese trabajo en un capitulo solo porque quieras dar un giro sorprendente. Pero sobre todo, un personaje no puede des-evolucionar. Barney resulta que vuelve a ser como al principio. No es que cambie, es que después de toda la relación, la pedida, la diferente relación con Ted, es como si sufriera amnesia y volviese al punto de partida. Que mierda es esa? Nadie vuelve al punto de partida.
Robin… en realidad no sé muy bien que decir de Robin, nunca ha aportado demasiado a la serie. Igual por eso han querido darle un extra con este final.

En definitiva, después de ver el último capítulo me sentí soberanamente estafada. Al menos, si Ted tenía que ser tan pelma, que fuera por algo que mereciera la pena. Eso no quiere decir que no me haya entretenido estas 9 temporadas, que era de lo que se trataba… es solo que siento la imperiosa necesidad de denunciar a todos los que han hecho posible ese maldito final de mierda. He dicho.



P.D.- El caso es que moneando para buscar imágenes para este post, he encontrado un culo parecido al mío, pero en inglés. Incluso la estructura del post se le parece! Red-face power. Aquí lo dejo

lunes, 3 de marzo de 2014

Me estaré volviendo selfish. O selfie. Ya no sé muy bien.

Hace mucho que no escribo. Algo más de dos meses. Y es que de repente he descubierto la absurdez del compartirlo todo. Ya no me interesa. Antes me parecía fascinante. No por retransmitir en directo al mundo entero la cotidianidad de mis días, sino porque me cautivaba la idea de poder gritar mis pensamientos si me daba la gana, en cualquier momento y en cualquier lugar. Incluso estando sola, podía decir, y divagar y equivocarme, y criticar y adular, todo lo que me diera la gana, y lanzarlo a ese océano de conocidos al otro lado de la pantalla. Lo mejor: solo sería leída por aquellos que les interesara. Así me ahorraba monólogos innecesarios invertidos en personas que ni fu ni fa, conversaciones unilaterales en las que quizá ellos estarían pensando 'porque me das esta paliza'. No tenía que molestarme en llamar a ningún amigo que le apeteciera divagar conmigo, o que soportara mis críticas, o que estuviera dispuesto a soltar bobadas durante, al menos, diez minutos. Así ahorraba tiempo doblemente: el mío y el de los demás. 

Desde hace un tiempo, aunque sigo usando las redes sociales, posteando y compartiendo cuando me apetece, la frecuencia de mi actividad ha disminuido considerablemente.

Razones:

- Introspección sin causa aparente. Hay veces que, en lugar de hacer una foto y subirla, o comentar lo bien que me lo estoy pasando, me apetece disfrutar de ese momento y guardármelo solo para mí. Es raro, lo sé. Hay veces que me pregunto en que porcentaje el pasárselo bien depende de que se enteren los demás. Yo he sido, si acaso no lo sigo siendo aún, una de las que hacía y subía fotos de todo. Iba en el autobús y posteaba mi pensamiento número 1.345.000, sencillamente porque sí. También lo usaba como registro, es decir, para que de alguna manera mis preciosos y absurdos pensamientos no se perdieran, como acostumbran, en el vacío neuronal en el que vagan. Y para registrar todos los momentos con mis amigas, por ejemplo. Para un día mirar atrás y decir 'hey, mira todas estas mierdas.... qué  pintas teníamos' Si, también lo usaba para eso. He hecho uso y abuso y no me arrepiento, porque yo soy así, de extremos. Y cuando me da por algo, me da mucho. Y no paro. Y las redes sociales me parecían fantásticas, en muchos sentidos.

- Desencanto. Quizá no tenga tanta energía, me haya hecho antisocial y no me apetezca una mierda contarle a las 500 personas que apenas me conocen que tal me ha ido el día o como van mis vacaciones. En lugar de eso, me apetece más llegar a casa y tener el calorcito de la calefacción, y el calor de esa persona, abrazarle y preguntarle qué tal le ha ido el día. Lo siento, pero tenía que ser cursi en algún momento del post.

- Aburrimiento: acaso a nadie le parece que Facebook es ya tremendamente soporífero? Antes citaba Facebook como fuente de muchos de mis conocimientos: sociales (esto es, el ultimo status de cada persona en Facebook), impactantes noticias, anuncios virales, criticas. Twitter también se convirtió un tiempo en fuente habitual de mis intervenciones. Pero de un tiempo a esta parte, twitter ha sido relegado a unos 10 segundos cada 3 meses. Y Facebook se está ganando mi antipatía, y mi voto para la red social más aburrida del año. 

Aun con esto, no me he convertido en detractora de las redes sociales, ni mucho menos de sus usuarios activos. Me parece admirable la actitud de todos aquellos que siguen compartiendo todo, y entreteniéndonos al resto (que conste que este comentario contiene cero ironía. Me sigue gustando saber de la gente que, sea de forma más cercana o menos, aprecio). Hay gente también que comparte cosas la mar de interesantes, y solo por ellos merece la pena tener un perfil.

Todo esto viene a decir que tal vez mañana piense diferente, y comience a usar de forma impulsiva y descontrolada quien sabe que nueva red social, y a compartirlo todo y a basar mi existencia en el Dios Share y la Diosa Like. Porque soy así, y hoy digo negro y quizá mañana sea de un blanco nuclear. Pero lo que es hoy, me apetecía publicar un post de contradicción, y compartir con vosotros lo poco que me gusta compartir últimamente. 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Haters gonna hate

Es guay decir que la campaña de Campofrío es una podrida mierda enlatada, cazadora de sentimentaloides facilones y expatriados demasiado nostálgicos . 

Mola, porque es ir contracorriente, es insultar a esos borregos que lo postean en las redes sociales o hacen comentarios positivos, esos bobos a los que se les encandila con cualquier cosa y no se dan cuenta del verdadero trasfondo.
Es intelectual criticar el anuncio de Campofrío, y mezclarlo con situaciones personales y decir que Rajoy es un hijo de puta. Porque además mola cagarse en todo lo que se refiere  España por la situación de mierda que nos han dejado los políticos. Da igual que se hable de la idiosincrasia, de las aceitunas o del bar de abajo, el mismo lema vale para todo ‘Los políticos son unos hijos de puta y nos echan de nuestro país!!’. 

Y nadie les quita razón a esos intelectuales, a esos que mezclan churras con merinas y creen que ensalzar las cosas buenas de España es olvidarse de las malas, a esos que meten ‘política’, ‘cultura’ y ‘gente’ en el mismo saco, a esos que ponen a caer de un burro el anuncio pero luego van por ahí ensalzando las bondades de su país, de nuestra comida, de nuestra forma de ser y de divertirnos. Nadie les quita la razón en cuanto a la situación política y económica, pero la pregunta es ‘acaso es ese el tema?’ Para gustos colores, e interpretaciones hay tantas como individuos. Yo, personalmente, pienso que no es eso de lo que trata el anuncio. Pero respeto, por supuesto, que otros lo interpreten de otra manera. Lo que no entiendo es esa mezcla, y ese odio general. 
No entiendo porqué ensalzar las cualidades de nuestra cultura es siempre populista, oportunista, de naturaleza casposa y tildado de engaña bobos. Acaso no puede alguien añorar sus costumbres, la cultura en la que ha crecido, el entorno en el que ha sido educado, la personalidad de la gente de la que se ha visto rodeado, sin tener que por ello ser un cándido ignorante? Tenemos todos que cagarnos cien veces en los malditos ladrones que gobiernan, antes de poder deslizar un mínimo cumplido hacia nuestro carácter como país? Tenemos siempre que ligar política con idiosincrasia?

Me gusta ver las reacciones de la gente ante este anuncio, supongo que los creadores estarán contentos.
Pero sobre todo lo que más me hace gracia es ver como esa gente que se le llena la boca y se enciende en sus críticas, son los mismos que se jactan, aun sin ser plenamente conscientes, de lo diferente que sabe nuestra comida. De lo bien que sienta ver las calles con vida aunque sean las 10 de la noche. Del humor español, incluso del idioma. Los mismos que luego postean ‘por fin en casa’ cuando llegan a España.



martes, 10 de diciembre de 2013

Momentum

La vida se rompe. Hoy leo palabras de otros, porque hay días que prefiero envolverme en ellas que hilar las mías propias. La decepción aumenta a la misma velocidad que la gratitud, aunque la cantidad de personas a la que ofrecérsela es inversamente proporcional.

Ayer salí a fumar. Notaba el humo en mi garganta, apoyada en el balcón con mejores vistas de Londres. De repente, todo parecía estar en su lugar. 

Nunca me he explicado bien. Nunca he querido. 

He caminado hacia 3 direcciones diferentes. He recorrido 3 caminos distintos a casa, aunque nunca lo era. Esta es la que más se parece de todas, pero pronto el recorrido será otro. Hay algo en mi muñeca que siempre me lo recuerda. Es importante saber volver a casa. Esté donde esté. 

Hoy he cogido el ascensor. Iba a trabajar. Pero antes, antes he salido otra vez al balcón con las mejores vistas de Londres. Y de repente, todo parecía estar en su lugar.

Pude pensar en la oscuridad de anoche, o en la que llegará en unas horas. En lugar de eso pensé en la gente. Pude pensar en la gente que nunca fueron casa y siempre oscuridad, aunque tardase en darme cuenta. En lugar de eso pensé en la gente del balcón con las mejores vistas de Londres,  que siempre fueron casa y nunca oscuridad. La diferencia era abismal, como la distancia de aquel balcón al suelo. 
Pensé en los diferentes caminos a casa, y en todos los que me quedaban por recorrer. Y mientras la palabra 'casa' recorría a mi mente, le sentía a mi lado. Al otro lado del móvil, al otro lado de la calle o al otro lado de mi muñeca, cogiendo mi mano aunque a veces me caiga. 

De repente, todo estaba en su lugar.


Anoche. Fumando.

Hoy. Antes de ir a trabajar.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Estamos hasta arriba de mierda.

*Please note: Yo misma me incluyo. Por eso me escribo, para echarme la bronca.

De un tiempo a esta parte, cada vez lo veo más claro. Andamos como en una burbuja llena de lo que nosotros creemos ‘nuestros problemas’, los que nos tienen totalmente absorbidos. Porque no nos importa nada más, ni vemos nada más, sencillamente nuestra mierda es nuestra y nos gusta. Parece que hay algo de reconfortante en regodearse en las miserias de cada uno. Pero eso sí: cada vez que interactuamos, no tenemos problema en compartir esa lista de desgracias con cualquiera. Escuchar se ha convertido en un hábito absurdo y desfasado, ahora las conversaciones consisten en echar mierda por la boca hasta que sientas una mínima sensación de alivio. No se sabe muy bien si porque te has desahogado, o porque es el chute de ‘que puta es la vida’ que necesitábamos para continuar en este círculo vicioso.

Cada vez me doy más cuenta lo que vale la actitud. Y las pocas personas que conozco que hagan gala de ella. Porque tomarse las cosas con humor, o ser positivos, o adoptar cualquier otra postura constructiva ante los problemas, no es tarea fácil. Para nadie. No me va eso de ‘no, es que ese tiene suerte’ ‘No, es que ha nacido con estrella’. Aquí todo el mundo tiene sus problemas, sus más y sus menos. De diferentes magnitudes, también. Cierto es además que cada uno contamos con diferentes personalidades para afrontar situaciones, y lo que para uno es una montaña para otro quizá solo sea un bache. Pero problemas? De esos no se salva nadie.

Pero el caso es que hay personas que son capaces de mirar un poco más allá de su ombligo. Se quejarán y llorarán, como reacción lógica ante una mala racha o acontecimiento. No puedes pretender que alguien no este triste, llore o se enfade cuando algo le duele, al igual que no sería justo intentar contener la risa y los saltos de alegría cuando algo bueno sucede. Es una relación simple de causa-efecto, y es saludable. No hay que demonizar la tristeza, aunque inevitablemente tendemos a ello. ‘No estés triste, sonríe’ ‘Venga, anímate’. No nos gusta ver a la gente triste, porque a nosotros nos incomoda. Pero es la reacción apropiada.

Ahora bien, una vez pasada esa fase necesaria, se plantan. Porque hay que plantarse. Dejar de compadecerse de uno mismo (eso todos sabemos hacerlo muy bien), y actuar. Enfocar la situación de otra forma, tomarse la vida de otra manera, y no permitir que los problemas acaparen toda nuestra atención (y nuestra energía). Basta con poner más atención a los detalles diarios. Observar todo lo que tenemos, o lo que nos rodea, en lugar de fustigarnos por lo que no tenemos, o lo que no nos rodea. Suena fácil, sé que no lo es. Pero hay que intentarlo. Y si se intenta muchas veces, resulta que al final se consigue. Y te quitas un peso de encima del que no eras siquiera consciente, porque llevabas toda la vida con él a cuestas como si fuera algo normal. Es algo reciente, pero son muchas las veces que pienso la frase que viene  a continuación. 

Sonríe, por dios!  O por quién tú quieras, pero sonríe, porque hoy estás aquí y te queda mucho por vivir este día. 

No hay que proponerse grandes metas – ni pretender que de un día para otro tu vida cambie. En lugar de eso, se trata de vivir al día. De sonreír un poco más mañana, de hacerlo un poco mejor, de prestar más atención en tu camino al trabajo.  Y al día siguiente, proponerse lo mismo: colocar ese ladrillo de la manera más perfecta posible. 
Al fin y al cabo, y apropiándome de palabras que no son mías, la vida es un regalo. No nos empeñemos en hacer de ella un pozo de tristezas.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

A cualquier otra parte.

Tenía los ojos tan grandes como Betty Boop , pero era todavía más sexy.
Más viciosa que ninguna, pero tan difícil de coger. 
Tuvo un piso en las alturas, "handle with care".
Trabajaba en un club 
y no paraba de apretarse whiskys.

- Hablas de poetas muertos y escribes canciones para olvidar. Que has sido ángel sin techo, bala por derecho y reina de bar. Que ya no crees en la gente, y sueñas con no soñar. 

Se movía con el rock & roll.

- Siento que no tengo sueño y no puedo descansar. Invento más de mil palabras y busco una verdad… Intento que suenen de forma genial, intento que no digan nada. Nada siempre es toda la verdad.

Pitillos ajustados, era The Burning, Ronaldos y Lou Reed. 

- Cuando la mañana herida te lleve lejos de aquí, dirás que el mundo, niña, no está hecho para ti.

De caminar a oscuras por calles heladas hasta el amanecer, 
le quedó una larga historia, una vida rota y todo por hacer. 

 Juntando estos fragmentos, por la simple afición de reinventar historias con retales de canciones, me di cuenta de algo. Pereza, Quique González, Iván Ferreiro, Dorian. Podría citar algunos, si no muchos más. Todos ellos escriben canciones sobre ellas. O más bien, sobre “ella”. Esa chica frágil, la misma que lo tenía todo antes de perderlo todo. Esa chica sexy y cool que todos conocemos, esa que parecía que iba a comerse el mundo… y se quedó por el camino. Y ahora se aprieta a whiskys en un bar, o se da a las pastillas rosas porque sueña con no soñar. Era lo más rock&roll de por aquí, y sin embargo…  ahora vuelve a casa en autostop.

Estas canciones me generan una mezcla de confusión, empatía y ganas de rebelarme. Confusión, porque no acabo de entender su fijación con esa chica, ni el tono despótico-compasivo que utilizan para hablar de ella. Empatía, porque yo misma me he sentido tan perdida ella en muchos momentos de mi vida. No sé si porque lo he sido, o porque ha habido personas a mi alrededor que, como ellos, así me lo han hecho creer. Supongo que es un poco de las dos. En realidad, por eso me gustan sus letras. Aparte de porque son bonitas. En cierta manera, aunque no me haya dado por las drogas ni por el whisky en vena, me recuerdan a mi. Ganas de rebelarme porque no escucho letras a ese bala perdida, ese chico que lo tenía todo antes de colgarse de la barra de un bar. Salvando la excepción de Estopa, dicho sea de paso. Es que acaso nosotras tenemos más probabilidad de perder el equilibrio, o de perdernos por el camino? Sera porque se ejerce más presión sobre la mujer, y sobre su perfección en su modelo social de mujer? O será solo cuestión de que las canciones las escriben ellos, y es más fácil escribir sobre ellas?

Lady Madrid, por suerte, no lo perdió todo. Solo se sabe que probó fortuna, no si lo consiguió.  Lo único que consta es que algunos todavía dudan si va a volver.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Cosas que se aprenden con las canciones infantiles

Que para dormir a un elefante, hace falta un chupete muy grande. Un sonajero de coco, y saber bailar un poco. Que si se despierta de noche, hay que sacarle a pasear en coche. Aquí es cuando te preguntas quien demonios saca a pasear a un elefante con insomnio a media noche.

Que una canción con un pollito atropellado por un tractor puede ser hasta entrañable. 

Que si estas feliz y lo sabes, tienes que aplaudir. 

Que las vacas lecheras hacen leche merengada, vaya vacas mas saladas.

Que un elefante, además de tener insomnio, también puede columpiarse sobre la tela de una araña. Como si fuera un ser ligero y etéreo. Incluso 7 elefantes pueden balancearse sobre una misma tela de una araña. 

Que puedes ser lo que quieras, desde una taza, a una tetera, un plato hondo o un cucharón si te lo propones.

Que ir de paseo en un auto feo no importa, siempre que lleves torta. Y que a tu padre le da igual que el auto sea feo.

Que cuando acabas de nacer, la colita has de mover, y las plumas sacudir. Si eres un pajarito puedes hacer estas cosas nada mas nacer, y también bailar sin parar.

Que los ratones chiquitines se alimentan de chocolate y turrón, y bolitas de anís. Y sueñan con ser grandes campeones jugando al ajedrez. Ojo con las aspiraciones de los ratones, que no solo de queso viven los roedores.

Que las lobas esconden a sus lobitos detrás de una escoba, y nadie se inmuta por ello.

Que si eres bonita, no pagas dinero por ir en barca. Y que hay chicas que no son bonitas ni lo quieren ser, por alguna extraña razón.

Que no tiene nada de particular si un patio se moja cuando llueve, como los demás.

Que los dos micos son los únicos que no se salvaron en el diluvio universal, porque nadie les veía. Todos los demás, el cocodrilo y el orangután, dos pequeñas serpientes y el águila real, no faltó ninguno.

Que si tienes un sapo llamado Pepe y quieres que venga, da igual cómo te pongas. El salta, salta, y pasa olímpicamente de ti.