Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de junio de 2014

Cultura del miedo

Vivimos en la cultura del miedo. Esto lo hemos oído muchas veces, pero no por ello deja de ser verdad. Nos meten en la cabeza que hay que conformarse y dar gracias por todo porque otros están peor. Está muy bien eso de dar gracias, porque con tener salud uno es ya muy afortunado y debe valorarlo. Pero de ahí a que se aplique como política empresarial y lema social, pues mira, no.
A mí que no me convenzan de que tengo que dar las gracias por tener un trabajo aunque gane 600 euros al mes y eche más horas que un tonto, mientras mi jefe y el jefe de mi jefe se van a casa con sus familias y con su sueldo de unos cuantos ceros de más. Que no me vendan la moto de que la cosa esta muy mal y que por eso mi tiempo y mi esfuerzo se ha devaluado hasta el nivel del subsuelo. Porque si te mueves, dicen, corres el riesgo de perderlo todo, y con todo quieren decir tu trabajo de mierda que no te da ni para pagar el alquiler.
Porque pensaba eso, decidí salir de España. Y ahora cuando quiero volver, me vuelven con la misma historia. Estas loca? Volver a España. Con lo mal que está la cosa.



Con la situación que hay, y los sueldos. Ah sí, si tonta no soy. Leo periódicos y eso, por eso no os preocupéis. Soy realista y consciente. No será fácil, no. Quien dijo que lo era? Pero la gente continua con su miedo, con su ‘no te muevas’, maldita inmovilidad la que nos inculcan. No te muevas de ahí, que tienes un trabajo bueno y un sueldo y no echas horas de más, si acaso de menos. No vuelvas.


Me fui de España porque quería evolucionar en mi carrera, y porque quería trabajar en inglés durante un tiempo. Me fui porque me dio la gana, porque aunque mejor o peor, trabajo tenía. Me dio igual el miedo y el ‘no te muevas’. Y ahora si quiero irme, es porque valoro otras cosas presentes en mi vida que no sea el trabajo. Y la situación laboral me condicionará, claro que sí, en cuanto a mi estilo de vida, pero no va a ser la que me defina. No me voy a quedar en un país que no es el mío contra mi voluntad, sin ver a mi familia, a la que adoro,  porque tenga un trabajo aquí. A mí el trabajo me dará de comer, me gustará o me apasionará, pero no me proporcionará todo y cuanto necesito para ser feliz. Eso lo tengo en España, junto a mi familia, y junto a mi chico, que se viene conmigo.  Cada uno con sus prioridades.

A mí que no me cuenten la historia de que yo soy mi trabajo, y que mi deber es estar donde mi trabajo esté, cueste lo que cueste. Yo estaré donde me dé la gana estar, y haré todo lo que pueda por encontrar trabajo allí donde me encuentre. Y si la cosa sale mal y tengo que moverme de nuevo, lo haré. Por suerte no soy un árbol.



Las empresas empezaron a aprovecharse del cuento de la crisis aleccionándonos con este pensamiento, infundiendo la cultura del miedo y del no te muevas. Y por supuesto, del dar las gracias. Así han conseguido una población aferrada a sus puestos de trabajo y sin motivación, inquietud o ganas de perseguir lo que quieren. 
Porque si lo persiguen, corren el riesgo de perderlo todo. 
Pero no se dan cuenta de que si no lo hacen, ya están dando todo por perdido.




viernes, 9 de septiembre de 2011

Tips for sleepless nytes

¿Sueño modo off? ¿Mecanismo mental a velocidades vertiginosas? ¿Algún cabo suelto que no hay manera de encajar? 

Todos hemos sufrido alguna vez esos momentos. Momentos en los que hay algo que te ronda por la cabeza como un moscardón, y resulta misión imposible deshacerte de ello. Puede ser en noches, o en días. Y no puedes, aunque quieras, concentrarte en nada más. Porque el moscardón está ahí, y no tiene intención de irse.


En momentos como estos, siempre está bien contar con un Nenúfar como amiga y pareja sentimental en redes sociales. Los nenúfares siempre te salvan de cualquier mal día, o mala noche. Siempre.

Ha sido hace apenas media hora cuando he escuchado su voz a través del teléfono, y he sentido una paz inmensa por primera vez en todo el día. Los nenúfares también tienen eso, un efecto sedante capaz de calmar cualquier tormenta. Cuando le he contado mi moscardón, ella no ha dudado en ofrecerme su inmensa sabiduría. Y por supuesto, hacerme reír a carcajadas por primera vez en todo el día.

"Cuando no puedo dejar de pensar en algo, yo tengo mis técnicas. El otro día por ejemplo discutí con mi chico y lo que hice fue ponerme una peli de miedo, ¡la verdad es que no las soporto, lo paso fatal! Pero mientras estaba viéndola y muriéndome de miedo no podía pensar en otra cosa. ¡Y el efecto dura horas, claro! Después de verla estaba tan acojonada que sólo pensaba en el niño, y ni me acordaba del móvil. ¿¿Cómo vas a pensar en nada cuando hay un niño vagando por los pasillos de tu casa?? Entonces te das cuenta de que hay cosas más importantes en la vida. Porque te mueres de sed, y no puedes ir a por agua. ¡Por dios, no puedes beber AGUA! ¿A quién narices le importa una discusión de mierda? ¡O quieres ir al baño! y NO PUEDES, porque el niño te estará esperando a mitad de camino FIJO."

A todo esto, yo escuchaba atónita y ahogada en risas. Conozco a su chico y tiene sus rarezas como todos, por lo que muchas veces se gana mis comentarios de "¡ese chico está fatal de la cabeza!" a modo medio verdad - medio chanza. Obviamente al escuchar todo esto no he podido evitar comentar también el estado mental de Nenúfar.

"Mira que yo siempre digo que está de lo suyo, pero después de esto... por favor, ¿quién de los dos está peor??"

Ella, muy digna, ha soltado la traca final:

"Ya, pero la diferencia es que él paga sus calambres mentales conmigo. Yo me pongo mi peli y no jodo a nadie, es mi movida. Todo se queda entre el niño y yo."