miércoles, 11 de julio de 2012

Will I ever see your face again?


Hoy mi cabecita va por libre...

Cuando cruzo despacio por la oficina siempre me cruzo con tus pensamientos.
El sol ya no calienta como antes aunque me abrase la piel.
Tengo deudas con el tiempo y es un buen cobrador.
La escarcha de mis días, y de los tuyos.
Bajo del autobús y apareces. En mi portal, sentado y con la cabeza entre las manos.
Las noches nunca cuentan las mismas mentiras.
Cuando me despierto por las noches porque el calor se me pega a los sueños y los derrite, no siempre hay un vaso de agua esperándome.
Tanto buscarte en los bares me estoy quedando dormido, porque Troya decidió que no iba a arder.
Y no pienso discutir ni un solo segundo más con el futuro.

DREAM HIGH, BABY
 El humo que se consume en el cenicero desemboca a veces en anhelos, otras en vientos de nada y para siempre.
Levanto los ojos de la pantalla del ordenador cuando me escuecen demasiado, y para cuando regresan la imagen ha cambiado por completo.
Me tropiezo con álbunes y entradas de conciertos que nunca fueron vistos por mí, y siempre escucho canciones en el metro tejiendo historias sin final.
Las caras de la gente nunca son de fiar, ni siquiera cuando les miras a los ojos.
Música para anestesiar. Música para imaginarte. Música para inundar las horas, viva so muertas. Tengo un cajón repleto de canciones para cuando llegues.

lunes, 9 de julio de 2012

Paulo Coelho y la Comic Sans

Paulo Coelho es como la comic sans.

A todo el mundo le ha gustado en algún momento de su vida, pero ahora reniegan de ello como si tuviera la lepra. Que si clichés, que si sentimentaloide, que si demasiado facilón. 

La comic sans y Paulo Coelho no se complican demasiado, es cierto. ¿Pero desde cuando eso resta puntos? Quizá desde que algo que gusta a mucha gente se convierte en basura. La base del pensamiento neovintage de ‘di NO al mainstream’.

No digo que me encanten ni uno ni otro, pero hace tiempo me gustaron. Y no me cuesta reconocerlo, es más… en cierta parte me gusta. Porque me recuerda a cuando escribía cuentos, cientos, en letra comic sans en el ordenador. Básicamente solo lo usaba para eso. O cuando recibí como regalo de cumpleaños un libro de Paulo Coelho envuelto en un papel transparente de margaritas, en el anfiteatro de mi facultad. Me gusta recordar esos momentos.


Porque a veces lo simple es tan simple que lo pasamos por alto. Y cuando nos damos de bruces con ello, nos damos cuenta de que eso era justo lo que necesitábamos.


Sense of humor is always welcome

martes, 3 de julio de 2012

Love is never priceless


Tell me about your dreams. Your hope.
I want to hear your voice.
Tell me about your day.
How was your bossy friend today.
I want to hear your heart.

Come and sit right next to me
Come with me to the place
We’ve been always meant to be

I’ll turn the music down
The Light is dimmer now
We can play another song
Without saying a single word

This record is not just a record
It’s about how you hold me
About the days and nights
I want to hold you tight

It seemed it was neverending
Last song is playing fast
Then you whisper in my ear
“This is all about to start”

We slip into the darkness
Night Kingdom is now around us
The thought of it keeps me from sleeping
(Or am I already dreaming?)



Silence never tasted as good
As when I’m with you.
 



martes, 26 de junio de 2012

Fuera de Juego


No debería escrbir un blog. Debería escribir un libro.
Aunque me faltan palabras, o más, bien, no sé cual escoger ni como ordenarlas. 
¿No es irónico? ¿No es realmente irónico? 
Es como si alguien hubiese llegado y hubiese alborotado en mi cabeza todo mi diccionario, mi gramática y hasta la forma de pensar. Y ahora nada conecta entre sí. Son cables sueltos, perdidos, sin hermanar. Probablemente a esto se le llama estado de shock, pero no estoy segura. Ahora mismo no estoy segura de nada.


Los pasos no se acompasaban. Caminaba en un balanceo veleidoso, impredecible, descoordinado y descoordenado también. Le empujaba una inexplicable necesidad de andar. Hacia la nada, hacia el todo, hacia ningún sitio y a cualquier otra parte. De vez en cuando se tapaba la cara con la mano, y luego ésta pasaba al pelo para alborotárselo inconscientemente. La mirada fija en el vacío, ese que nunca se sabe bien donde queda. Los tacones empezaban a hacer mella en sus tobillos, pero aquella fuerza seguía empujándole. 

Cruzó un paso de cebra y luego lo descruzó. Cambió de sentido y luego giró a la izquierda por una callejuela. Se ajustó el bolso, que colgaba abierto sobre su hombro izquierdo. Tenía demasiadas cosas que guardar para que cupieran en ese bolso diminuto. Agarraba el teléfono como si en él fuera a encontrar todas las explicaciones que necesitaba sobre lo que acababa de pasar. Rebuscó en el bolso abierto unos cascos y se los puso mientras seguía caminando hacia un cajero. Sonaron dos canciones y decidió que ya era suficiente. Durante esos minutos el mundo alrededor cobró menos sentido si cabe, flotando en una especie de neblina, de un lado a otro. La música está bien para anestesiarse, siempre que no estés anestesiado previamente. Entró en un bar y entre tartamudeos consiguió comprar tabaco. Encendió un cigarro nada más salir del bar y dio unas cuantas vueltas sobre sí misma, como si esperase a algo o a alguien.

Marcas, y a veces te marcan.

Mañana es el partido, y por fin he aprendido lo que es un fuera de juego.


viernes, 15 de junio de 2012

Tacones Cercanos (Nearby Heels)


He tardado mucho en convertirme en sumisa.
Hasta mis 25 añitos he ondeado orgullosa la bandera de mi rebeldía contra este complemento. ¡No a la dictadura de los tacones imposibles! ¡No a la tortura¡ ¡No a los zancos de 10 centímetros que nos hacen sufrir en silencio mientras intentamos sonreír! ¡No a los dolores, las torceduras de espalda, no al empeine forzosamente dislocado!

Todo eso me gritaba yo hasta ahora, como siempre, por dentro. Lo gritaba en cada tienda, en cada escaparate, por la calle. Qué maldita manía de poner de moda las suelas que te despegan del mundo, te alejan de la tierra firme y te zambullen en un tambaleante universo paralelo de dolor y penurias. ¡¡BASTA!! Que estemos en crisis no significa que el sufrimiento esté de moda.

Todo eso pensaba y gritaba yo, hasta ahora. Hasta el día 15 de junio de 2012, fecha en que me he visto obligada a hacerme con uno de estos instrumentos de tortura femenina para una convención de empresa. Vamos a ir a un sitio muy cool, muy de estilo y eso, o por lo menos es lo que se dice. Y hay que ir arreglada. “¿Y cómo es arreglada? Porque, que yo sepa, me arreglo todos los días”. Pues resulta que arreglada, según el modus operandi de mi empresa, es “ir con cualquier trapito mono, y unos tacones. Con unos buenos tacones ya parece que vas arreglada”. Claro, pues debe de ser que hasta ahora yo he ido como una auténtica perroflauta, con mis sandalias planas de tiras o mis botitas de tacón medio. Porque el tacón MEDIO existe señores, ese gran olvidado de la moda, de las tiendas y su fucking mother. Ese tacón que estiliza la figura, viste el modelito y te da un toque “lady” sin tener que activar el “modo fakir”.

Pero eso no se estila, eso ya no es tacón. Las cadenas de ropa esta temporada ni lo contemplan, el tacón medio pasó a mejor vida.

Hoy he sucumbido a la dictadura de los tacones, maldita sea. Y aquí me hallo, en pijama morado de corazones (como todo buen calzoncillo de hombre que se precie;), destrozando el parqué de mi casa con unos zancos de 10 centímetros. Porque menos, seguro que no son. Bonitos son un rato, ahora lo de andar con ellos sin parecer un caballo desbocado… eso ya es otra historia.



domingo, 20 de mayo de 2012

Normal Jean

Hay una frase que no deja de aparecer en mi cabeza. Pertenece a una de las actrices más ensalzadas de todos los tiempos. Puede que por su exhuberancia. O por ese aura de misterio que dejaba a todos perplejos. Mientras continúo conociendo detalles de su vida, su frase me bombardea una y otra vez. Esconde tanta verdad que asusta. Cuanto más la pienso, mejor me siento. Actúa como analgésico sin saber muy bien porqué.

I'm selfish, impatient, a little insecure. I make mistakes, I'm out of control, and at times hard to handle. But if you can't handle me at my worst, then you sure as hell don't deserve me at my best.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Two ways street

-         ¿Podrás perdonarme algún día? Por haberte perdido. Por no haberte encontrado de nuevo.

-          No soy yo el que debe hacerlo. Tú eres quien tiene que perdonarme y dejar de castigar al resto por ello.

-          No es mi intención castigarles, no es lo que quiero.

-          Lo sé, pero eso no significa que no lo hagas.

-          No sé cómo perdonarte. Creí que lo había hecho hace mucho tiempo.

-          Me olvidaste, pero nunca perdonaste que desapareciera de tu vida.

-          No fue mi decisión.

-          Pero es tu decisión volver a verme, y no quieres. En lugar de ello, huyes. Y castigas al resto.

-          Intento encontrarte, pero al ver que no eres tú…

-          Ni siquiera te das tiempo para ver con claridad, sólo buscas la forma en la que me viste. Y al no identificarla a la primera, desistes. No esperas a enfocar bien, y comprobar si soy realmente yo. Puedo haber cambiado mucho. Deberías saber bien que cambio con facilidad con el tiempo.

-          No sé cómo eres ahora, ¡hace tanto que te vi por última vez! Temo no ser capaz de reconocerte.

-          No creo que realmente desees reconocerme. Si no, esperarías a enfocar. Creo que no me has perdonado que me fuera, y lo que realmente temes es verme de nuevo. Por eso sales corriendo, y por eso también castigas al resto. Porque no soy yo, o porque quizá lo sea. Cualquier excusa te vale.

-          ¿Y si no puedo soportar que ya no seas el mismo? ¿O que desaparezcas de nuevo?

-          El ego siempre sufre al sentirse vulnerable. Y tú decidiste hace tiempo no volver a ser vulnerable nunca más. Por eso no nos hemos vuelto a ver.

-          Eso es, no quiero ser vulnerable nunca más.

-          Entonces seguiremos sin vernos. Y seguirás sin perdonarme, y castigando al resto.