sábado, 18 de febrero de 2012

I'm falling in love

... with a new social network.


*Nota mental-a-la-par-que-virtual: ¿Cómo pude omitir esta condición para con el moderneo 2.0?? Fácil: aún no sé muy bien si es catalogable como moderna, girly, cool o extremely corny. La variedad de girly stuff (véase cupcakes y pastelería por doquier, fashion outfits y mascotas extra-cute) me hace pensar que pronto devendrá en la red social femenina por excelencia.

Exacto, estoy hablando de Pinterest (www.pinterest.com)

Y dada mi condición de mujer, amante de las cute mascotas, los pasteles molones y fotografías retro, no me ha quedado otra que enamorarme perdidamente. Además de esto, puedes encontrar mil y una virguerías sobre humor, historia, deportes, pósters y cualquier otra categoría que se te pueda venir a la mente. Todo. He de confesar mi especial adicción a las postcards y las imágenes con sabias frases en inglés. Y aquí no acaba todo... ¡tienen hasta sección de regalos clasificados por precios! Buenobueno... lo que le hacía falta a mi innato espíritu consumista.


Lo siento, tumblr. No puedo elegir entre ambos, sois demasiado cool... ya sabes, no es por ti, es por mi.
Accidentally in love. So she said 'What's the problem, baby?'




Podéis echar un vistazo a mi pisterest aquí, si es que os da por ahí! http://pinterest.com/ladymadriz/

lunes, 13 de febrero de 2012

Daydreaming in a dark night



I feel like I just woke up from a dream. It was a dream and not a nightmare, because it was dreamy. Beautiful. Idealistic. But entirely unreal. Just because of that tiny little thing I realized it was a dream. It started at night, but I had my eyes wide open. I’m not sure about his. I know it was happening, I could feel it in my fingers. I’m not sure about him. It felt unreal from the very beggining, like I was in a movie or a magic scene. Despite all, the next morning it was still happening. It didn’t cease. It was also a daydream, and then a night dream, and all over again. It seemed it was neverending. I could hardly believe it, as a teenager I’ve been considering myself, this was too much to handle. Or at least I thought so.

For a few days I thought I could escape, that the world had changed suddenly and I had my little magic place all around me. For a few instants I wasn’t the ice lady I tent to be.
I found myself smiling on the public transport, then at work in front of the computer, then smoking. Smoking is pretty difficult when you are unable to keep your mouth shut and stop smiling. It felt right and wrong at once. That’s why I didn’t want to tell anyone, if you tell people a fantasy it becomes true. And that’s exactly what I didn’t want. It was my private fantasy, my very own farytale so I could model it like I wanted. That’s what people know as freedom.

But freedom has a very short existence, sooner or later it bumps into ethics. Unfortunately they don’t get along very well. For a few days I allowed myself to think “I know, it’s just I don’t give a shit”. But it can’t last long. The appointment is bound to happen.
So I had to let it go, and pour out my inner thoughts.  To speak my mind. To say goodbye to my dream and hello to reality. I thought it was going to hurt, surprisingly it didn’t. All of a sudden it was more like a bubble when it pops. Everything desappears in no time. And you carry on with your life because nothing happen, and that is exactly the point because, actually, nothing happened. Not a thing that really matters, nor a thing meant to change any of your business in life. It was just a meaningless bubble. Or not.

In a way, or rather, in many and different ways, I feel relief. Imagination can work miracles. But only having your feet on the ground they can become true.

Life has a funny way helping you out.



sábado, 11 de febrero de 2012

Modernos 2.0: Retro-ízate o muere


 Tengo debilidad por esta tribu urbana... ¡qué le voy a hacer!

(Aclaración inicial: Los modernos NO son hypster. Por favor, exterminemos esa palabra y desterrémosla al olvido, donde siempre debió permanecer. No he visto nunca un término menos moderno que ese.)

Aunque parezca que su vida es más un revival, que pretenden vivir anclados en la era de lo retro y cambiar su apellido por el de “Vintage”, los modernos también se modernizan. Parece algo obvio, pero no lo es. Ser moderno es más complicado de lo que parece.

Antes (léase 3 o 4 años atrás) los modernos se bastaban con una bici fixie, camiseta de hard-rock london, pitillos rescatados del baúl de los abuelos y gafas de pasta. Eso sí, siempre escuchando grupos de música que todavía no existen. Ahora se han reconciliado con la tecnología, y con ello da comienzo la era del moderneo 2.0. Comenzaron implementando a sus accesorios habituales los gigantescos cascos Panasonic Retro conectados a su ipod meganano de 168.434 gigas. Ninguno llevaba bolso o, por lo menos, no los suficientemente grande para guardar semejante aparatoste, pero cuando les mirabas podías leer en sus ojos “¿Guardarlos??¿Para qué, si lo cool es colgárselos al cuello con aire distraído modo henacidoparaesto y que la gente lo vea? ¿Cómo si no íbamos a demostrar al mundo nuestro nivel experto en moderneo?”. Eso dicen sus ojos. Los de todos.

Luego llegaron las cámaras réflex a su fondo de armario, siempre en modo automático.
Los portátiles Mac se convirtieron en bandera del movimiento, así como cualquier objeto que llevase la manzanita mordida.

Y ahora, con esto de la web casi 3.0, han querido dejar claro su espacio y delimitarlo MUY CLARAMENTE. No vaya a ser.

Si crees que eres un moderno y hasta ahora no habías oído hablar de esta evolución, toma nota de los siguientes consejos para no perderte:


NO ERES MODERNO 2.0 SI

  • No tienes Spotify Premium. ¿Perdona, qué? ¿Aún escuchas anuncios y no puedes escuchar la misma canción 20 veces? Plebe. Considérate fuera del guetto ya. Aunque sea matemáticamente imposible que un moderno escuche 20 veces la misma canción, partiendo de que su primer mandamiento es “conocerás todos los grupos indies -o los que puedan llegar a serlo- que existen sobre la faz de la tierra”. Nadie puede saber más que ellos sobre grupos desconocidos, además de ser una herramienta fundamental para dar lecciones y sorprender a amigos y conocidos con su tremenda sabiduría. Su modus operandi consiste en bajarse compulsivamente todos los discos de todos los grupos que figuran en la mondo sonoro mensual, incluidos los de la letra pequeña o los créditos. Todos. Ergo, dado que las horas del día no son ilimitadas y los grupos se reproducen por esporas, dudo mucho que alguno le quede tiempo para recrearse en alguna de las canciones más de una escucha. Pero eh! Si no tienes Spotify Premium no eres moderno, y esto es así.
  • No tienes un smartphone. No mereces seguir apellidándote Vintage. Sin él, no podrás descargarte todas las aplicaciones retro absolutamente necesarias para respirar. Tú decides.
  • No sabes lo que son los códigod QR y en la vida has hecho uno. ¿Pero cómo te atreves a considerarte uno de ellos si no has oído hablar de los códigos QR? Y aunque sea así, ¿cómo que nunca has hecho uno propio? Una declaración de amor no es nada sin un código bidi. Si lo que quieres es acercarte a ese hotty, ten en cuenta tu condición de moderno y haz el favor de mantener tu reputación enviándole un código bidi que ella pueda descifrar, con un mensaje, o una foto personal. Te ayudará a mantener ese halo de misterio, audacia e intelectualidad que siempre te ha acompañado.
  • No tienes tumblr. Tuenti quedó en territorio choni, Facebook está demasiado masificado. Quizá Twitter sea tu mejor aliado hasta ahora, a través del que que compartes tus citas más cool, los conciertos en los que estás o tus fotos más casual con el resto del mundo. Pero debes ir un paso más allá: haz caso del segundo mandamiento moderno “lo desconocido es indie. Haz de lo desconocido tu casa.” Y regístrate. Encontrarás material audiovisual digno de los mejores cines verdi, videoarte como no has encontrado en ninguna exposición alternativa y textos dignos del dios gafapasta. Y es que ya lo dicen: “Facebook me hace desear no conocer a los que conozco. Tumblr me hace desear conocer a los que no conozco.” El anonimato es claro, y no tienes porqué aguantar estados estúpidos en los que gente que no te importa cuenta su absurda vida cada minuto. La máxima de tumblr es “stay cool”, y no se rompe. Se trata de un intercambio de conocimientos, curiosidades y, en definitiva, gente cool. El paraíso hecho red social para el moderneo 2.0.
 
Y, por supuesto, NO ERES UN MODERNO NI LO SERÁS NUNCA SI

  • No tienes Instagram. Si no llevas la bolsa de deporte bandolera con tu reflex dentro y no te queda más remedio que hacer uso de la cámara del móvil, activa SIEMPRE Instagram. Las fotos de móvil sin más son mainstream, desfasadas y cutres. Descárgate esta aplicación en tu Iphone e inmortaliza tus mejores robados de tú con tus wayfarer, tú en el festival dándolo todo, el paisaje de tu ciudad con tu borsalino cuidadamente colocado en el margen izquierdo. Con esta aplicación tu nivel vintage se elevará a la enésima potencia. Y por supuesto: no te olvides de compartirlo en la red. Que para eso eres un buen moderno 2.0.

Y para terminar, os recomiendo fervientemente esta web:


En ella encontraréis todo tipo de detalles verificados ante notario sobre el día a día de los modernos, en versión cómic y siempre en clave de humor. ¡Absolutamente fantástica!

miércoles, 8 de febrero de 2012

Why do feelings fade?


Después de haberme preguntado esto mismo en mil y una ocasiones, hace tiempo que me di una tregua y decidí resumirlo en una sola palabra: supervivencia.
Cuando un sentimiento recíproco es truncado por alguna de las partes, la otra se ve obligada a olvidar. O intentarlo. Pero poco a poco, feelings fade. Inevitablemente.
Esto es aplicable, obviamente, a los casos en que forzamos a los sentimientos a desaparecer, en contra de nuestra propia voluntad. Pero, ¿Y cuándo sómos correspondidos? ¿Qué nos hace levantarnos un día y decidir que ya no queremos a esa persona a nuestro lado?

En la mayoría de las ocasiones ese día tan sólo es la punta del iceberg. Los cambios tan bruscos no surgen de un día para otro, incluso cuando pensemos que sí. Todo ha tenido una maduración, ya sea en el consciente o inconsciente. Quizá comenzó con un detalle al que no dimos importancia en su momento, o no la suficiente para darnos cuenta de lo que podría desencadenar. Probablemente se sedimentase en el subconsciente, y se convirtiese en ese ovillo de lana que una vez que tiras del hilo ya no hay vuelta atrás.
Hay cosas que percibes que sabes que te afectan. Y que en cierta medida, distorsionan la visión que hasta entonces tenías de esa persona, incluso aunque no lo quieras. Hay otras que sin embargo, pasan casi de puntillas por nuestra mente y consiguen hacerse sitio. No sé en qué se basa nuestro subconsciente para elegir las acciones que más nos afectan, y el porqué. O que reglas rigen esas modificaciones internas que hacen que, de pronto una mañana, no te apetezca desayunar con él/ella.

Unas veces será – muy entre comillas – “culpa” nuestra, otras de la otra persona. Las menos será recíproco. Ignoro el porqué de la falta de sincronía en la mayoría de los casos. Si los sentimientos tienden a desaparecer, ¿porqué no puede ser para ambos?
Casi siempre alguno de los dos es sorprendido por este cambio, que él/ella en absoluto comparte porque no se ha producido en su caso. Casi siempre es uno el que tiene que lidiar con el shock de no saber qué ha cambiado, ni porqué. La mayoría buscamos una explicación, aunque deberíamos dejar de buscarla. Tanto en lo material como en lo inmaterial, todo cambia. Se transforma, o evoluciona. O bien desaparece. La opción siempre está ahí, y somos capaces de asimilarlo siempre que tengamos una explicación razonada y lógica. Pero siendo honestos, ¿cuándo la hemos encontrado? ¿Cuándo nos han dado una razón, o varias, que consigan mitigar esa sensación de no saber qué ha pasado? ¿Qué ha de tener una respuesta para que consiga hacernos entender why feelings fade? Normalmente escuchamos todo tipo de argumentos, pero pocas veces nos satisfacen. Y es que, sencillamente, lo hacen. Como he dicho antes, siempre suele haber un proceso largo detrás del que a menudo no nos damos cuenta. Haberlo, lo hay. Pero como la gran mayoría no somos psicólogos, ni en cuestión de sentimientos estamos como para enfrascarnos en teorías sobre la psiquis, buscamos siempre “la frase”. Ese único argumento que nos valga para aceptar la situación y decir, sencillamente, “vale, lo entiendo. Todo está bien.”. Es una actitud idealista, cuánto menos. Pero no por ello menos habitual.

A falta de respuestas, me limito a poner la visión práctica: esto es así. Ahora bien, ¿qué se puede hacer? Primero, aprender a aceptar las situaciones aun cuando no encontremos una explicación. Suena fácil, sé que no lo es. Segundo, mirar hacia delante. Y sobretodo, no culparnos (siempre que no tengamos razones de peso para ello). Al no encontrar culpables, solemos achacarlo a nosotros mismos. Aviso: no hay nada peor. Ni nada que se aleje más de la realidad. Nos cueste aceptarlo o no, no hay culpables en cuestión de sentimientos. Y no se trata de buscarlos, porque esto tampoco nos va a reportar la sensación de bienestar que buscamos.

Feelings fade, just like that. Take it or leave it, but that’s life.

A veces sientes demasiado por alguien, y esos sentimientos no van a parar a ninguna parte. De nuevo una palabra, como en el anterior caso: supervivencia.

Aun con todo, personalmente creo que algo queda siempre. Aprendemos a mitigar sentimientos, o simplemente asistimos pasivos e impotentes a su muerte, día tras día. Pero hay una parte que queda, y que no es aplicable al futuro… pero queda. En forma de recuerdo, de experiencias, de vivencias. De la misma forma que ese tiempo, ese momento y ese lugar, decidiste compartirlos con esa persona y no con otra. Y no puedes volver atrás y deshacerlo. Así que en cierta manera, sigue formando parte de ti, aunque ya no pueda formar parte de tu presente-futuro.

Me gusta pensarlo así.

Y cómo no podía ser de otra manera, lo traduzco al lenguaje canción… tanto los acordes como la letra parecen decir exactamente lo mismo. Conozco pocas canciones tan coherentes cómo esta… y más acordes al post. A todo. Y a ti.


sábado, 24 de diciembre de 2011

Collage of 2011


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Hace sol, no parece navidad. No hay nieve, no hay vaho que expulsar al respirar. Las bufandas son más bien de adorno, y las hunter llevan ya un año sin desempolvar en el armario. La navidad ha llegado sin preaviso, yo me acabo de enterar. Y es que últimamente no tengo, o más bien, no saco tiempo para muchas cosas. Esta es una de ellas. Escribir, por ejemplo. Recordar. Hay veces que sentir nostalgia no es tan malo. Es más bien necesario.

2011 ha sido mi año Spain. 12 meses en los que el epicentro de toda mi actividad vital ha sido, principalmente, el trabajo. También he tenido ocio, claro. Ser una onliner no implica necesariamente carecer de vida social. Pero eso es otro tema.

A día de hoy y aunque suene a típico tópico, sólo puedo dar las gracias. Por haber formado parte de un equipo increíble, por haber aprendido como aprenden los niños: jugando. Hacer del trabajo un hobby no es fácil. En mi caso, lo ha sido. También he de decir que estar rodeada de 5 spains en nuestro zulito del día a día, hace mucho. Si tuviera que definir mi trabajo en un par de lineas, serían estas: “quedar a las 9.30 de la mañana para echarte unas risas con los colegas. Mientras haces cosas productivas, claro. Eso siempre”. Creo que lo he twiteado alguna que otra vez.

El año se acaba, y mi estancia laboral también. Año nuevo, y tocará engrosar la cola del paro. Pero en lugar de estar triste estoy agradecida. A quien me dio la oportunidad de entrar en esta empresa, por cruzarnos por casualidad un finde en tribunal. A mi anterior jefe, por imprimir humor en cada frase… aunque implicase endilgarme un marrón. A mi actual jefa -aunque por poco tiempo,- por ser la personificación de la palabra “adorable”. Aunque suene también a típico tópico de peloteo, la verdad es que puedo considerarme su fan más absoluta. A los spains, sin ninguna excepción. A cual más personaje, a cual más divertido.
 A la oficina en general, porque son todos unos niños grandes.

Probablemente el 2012 sea mi año de emigración –again- a cualquier otra parte (y quiero que vengas conmigo…). No sé muy bien a lo que me llevará, aunque creo que en el fondo sé muy bien lo que busco. A pesar de que no sea fácil. A pesar de que me lleve tiempo, esfuerzo, contratiempos. Desde mi transformación –gracias a una personita muy importante- me he unido a la máxima “keep smiling”. No puedo decir que nunca he tenido miedo al futuro, pero nunca me ha echado para atrás. Me importa más bien mis “presentes”, al fin y al cabo el futuro no es más que una leyenda urbana.

Si es que me voy, ya tengo la maleta preparada.
  • Me llevo a mis amigas, que son mi piña debajo del mar. Después de 7 años y a pesar de erasmus y otras huidas, la distancia no existe entre nosotras. Creo que somos inmunes a todos esos rollos que terminan destrozando relaciones.
  • A mis amigos, que aunque estemos en tiempos revueltos siempre sacamos un hueco para un brunch, unas cañas o lo que se tercie. Aunque ahora les vea independizarse en lugar de comerse el bocadillo en el recreo… siempre serán mis culturetas muertos preferidos.

  • No me olvidaré por supuesto de mi familia, a quien adoro por encima de todas las cosas. Y estoy deseando que llegue nuestra nueva incorporación al clan para felicitarle por haber nacido en la mejor familia del mundo. ¡Así se hace, pequeño!

 En mi maleta aún queda sitio para muchas personitas importantes, claro. Mi ex Torino Crew, ellos lo saben. Mi awesome Edinburgh people, a quien visitaré en Enero para llevármelos a todos. A unas cuantas personas que debería nombrar uno a uno, pero no puedo porque he decidido no dar nombres propios aquí. Espero que sepan quienes son.

Me despido, aunque no sin otra de mis frases favoritas.

I’LL BE BACK.


martes, 22 de noviembre de 2011

Microcuentos


Quién nos enseñó a no lamentarnos?
                                                                                                 

Todo lo que se mueve es pólvora. El viento, las hojas. La moqueta de la oficina. 
                                                                                                 

El muro nunca fue derribado. No era más que un espejismo.
Tú estabas ahí, sentado. Yo entorné la puerta, me senté y no lloré.
Estiré las mangas del jersey hasta que envolvieron mis manos, y me cubrí el rostro.
Seguías ahí. A pesar de la puerta. Del jersey, y de las mangas.
                                                                                                 

Es extraño verte al otro lado. Siempre pensé tenerte en el mío.
Aunque a veces me olvidara de cogerte de la mano.
- " Vete lejos, pero no sueltes mi mano"
                                                                                                 

Todo tiempo es muerto.
No sé porqué nos empeñamos en matarlo, jugando a la vida. 
Jugándonos la vida.
                                                                                                  

Caminaba sobre la barra, balanceándose para no perder el equilibrio. El chico de la puerta le mandó bajar de un grito, pero no hizo caso. La madera crujía bajo sus tacones, y aunque apenas podía oírlo, la sensación le gustaba. La recorrió tres veces, una en cada sentido. Con los cinco sentidos. Sus pies notaban el abismo, que no era tal. A pesar de los tacones. Podía oler el humo de palabras palpitantes. Atraía todas las miradas, aunque no veía ninguna. Saboreaba el éxito del funambulista, efervescente. El sonido del bar retumbaba en cada centímetro de su piel. Se deslizó junto a la pared, despacio. Un tacón en el suelo, luego el otro. Sintió el ardor del autor de novela atormentado, ése que siempre echa la pava porque la vida se le ha atragantado. Apretó la copa como si fuera a escapársele. Los colores se condensaron hasta convertirse en uno. La anestesia comenzaba a perder su efecto, pidió otro whisky. De pronto el tiempo se le antojó eterno, y no supo muy bien qué hacer con él.
                                                                                                  

Las noches pueden ser muy largas. Especialmente con los ojos cerrados.
                                                                                               



domingo, 13 de noviembre de 2011

Can love change people? Parte II


Yes, it can.

Ya es hora, no? Y de las buenas noticias, también.

¿Cómo que el amor no puede cambiar a las personas? ¿Cuántas veces hemos oído eso de  “ha sido echarse novi@ y no hay quien le reconozca”? ¿Cuántos amigos o conocidos han sido transformados o digievolucionados tras comenzar una relación?

El amor puede cambiar, y mucho. Unas veces para mejor, otras a peor, otras veces de diferente manera. Hay ocasiones en que entrar en ese maravilloso mundo puede ser un túnel de luz o un túnel de oscuridad.

Poniéndonos en lo peor, el amor ciego puede llevarnos a hacer cosas de las que jamás nos creímos capaces. Como dejar de ver a los amigos. Romper lazos familiares o dejar de hablar a ciertas personas hasta el momento muy cercanas. O como renunciar a ciertos principios, sólo para satisfacer a la otra persona. Nos  esforzamos tanto en retener a nuestra pareja que perdemos el norte. Cambiamos nuestra forma de vestir, de actuar.
Hay personas que, sin haberlo sido nunca, se transforman en celos@s compulsivos. Otras se vuelven ausentes en compañía de otra gente que no sea su pareja. Siempre a la defensiva de comentarios hacia su persona, o hacia su relación. En estos casos se recomienda (siempre que la ceguera sea parcial y no total) pararse y pensar. Porque está claro que ese amor tiene un componente nocivo, y se debe estudiar la posibilidad de extirparlo… siempre que sea posible.

Hay otras personas que al encontrar el amor, cambian de vida. No hay luz ni oscuridad, simplemente se transforman en personas diferentes. Personas que siempre han evitado el compromiso, incluso en relaciones extra-largas, de pronto conocen a esa persona y lo único que desean es prometerle amor eterno. Personas ateas que no creían en el matrimonio, se casan por la Iglesia. Personas que criticaban a ciertos estereotipos de personas, acaban enamorándose de uno de ellos. Gente que cambia su estilo de vida radicalmente, su trabajo, su filosofía. Quizá a alguno de vosotros os haya pasado, y os hayáis sorprendido de vosotros mismos. Nunca se sabe por qué derroteros puede llevarte el enamoramiento agudo.

Aunque aquí se plantea un dilema:

¿Acaso las parejas anteriores de estos digievolucionados no han tenido nada que ver en este proceso? ¿Acaso en sus relaciones pasadas no estaban enamorados? ¿Fue sólo una ilusión, una mentira? ¿Por qué ha decidido cambiar con esa persona, y no con otra? Puede que el fóbico al compromiso haya tenido una relación de 10 años. De pronto conoce a otra persona, y se van a vivir juntos a los 2 meses. ¿Es acaso esa persona la única responsable de ese cambio?
Yo soy partidaria de que hay un proceso de preparación para que esto ocurra. Quizá estuviese realmente enamorado de su pareja anterior. Enamorado de verdad. Pero tal vez comenzaron muy jóvenes, o tal vez una relación tan larga puede guardar baches y rencores difíciles de superar. Y tras entrenar y darlo todo durante 10 años, la gloria se la lleva el siguiente. Como ese boceto en el que empleas todas tus energías, en el que te esfuerzas al máximo. El que guarda todos tus logros y mejores trazos, pero también tus errores y garabatos. Te das cuenta de que no puedes exponer eso, precisamente porque guarda demasiado. Y entonces, con toda la sabiduría y la experiencia aprendida, realizas tu obra de arte. En una hoja nueva, sin pasado. Cuidada, limpia, sin un fallo. Aunque el boceto siempre será especial, por lo puro y verdadero… tu obra de arte es la definitiva. Hay personas que son bocetos, otras que son el arte final. Y hay otras que hacen de su capa un sayo y consiguen hacer de su boceto su obra más excepcional, de por vida. Ellos son los que tienen mi mayor admiración.

También es cierto que cada persona ofrece unos estímulos diferentes. Puede que la nueva te despierte reacciones que la anterior no era capaz de activar. Eso siempre pasa.

En los mejores casos, el amor puede obrar milagros. Gente que antes había perdido el norte, lo encuentra al encontrar a su media naranja. Son incontables los casos de balas perdidas que han dejado de serlo al conocer a su pareja. Han sentado la cabeza, se han centrado y se han sentido animados y apoyados para conseguir cualquier cosa que se propusieran. No olvidemos que el amor es una fuerza inconmensurable (tanto, que dicen que mueve el mundo), y que cuando se juntan dos ríos se hace fuerte la corriente.
Cuando el sentimiento es verdadero se olvidan los temores, el paso del tiempo y hasta las ganas de comer. Ya lo dice la canción “no tengo si estoy contigo, por eso ni hambre ni frío, ni miedo ni sueño”. Click aquí para escuchar la canción
Te sientes capaz de ir al fin del mundo, siempre que sea con esa persona. De alguna manera el amor nos convierte en superhéroes.

La cosa está clara: el cambio es un hecho común en todos, absolutamente todos los casos. Hay que tener en cuenta que el amor implica dejar de ser uno, para convertirse en dos. Y compartir tu vida con otra persona significa implementar cosas nuevas a tu personalidad, pero también aportar a la otra persona. Se trata de un condicionamiento mutuo, o más bien un enriquecimiento mutuo.

Ya no puedes tener en cuenta únicamente lo que a ti te gusta, o lo que a ti te molesta. Querer a otra persona te lleva a querer saber lo que le gusta, y lo que le molesta. A fomentar aquello que le ilusiona, a meterte en su mundo de hobbies, a comprarle entradas para ese grupo raro que a él/ella le encanta. A sorprenderle con ese disparatado plan que siempre te negaste a hacer.
Por otro lado, a evitar aquello que le incomoda. Ya sean maneras de hablar o de comportarse, siempre que sean razonables. Y cambias la costumbre de poner los pies encima de la mesa, o intentas no decir tantos tacos. Llegas siempre puntual, porque él odia esperar. Contienes las rabietas tontas que solían darte, o dejas cualquier costumbre innecesaria.
En definitiva, te lleva a querer hacerle feliz (aunque sea por razones egoístas, pero románticas. Porque a ti te encanta verle feliz.) Siempre dentro de unos límites sanos y equilibrados, querer así es querer bien.

En el amor se pueden cambiar muchas cosas, porque estar al lado de otra persona conlleva contar con un prisma extra para ver el mundo. Y en muchos aspectos puede que ese prisma sea mejor que el tuyo, y  decidas hacerle caso. Y viceversa.

Afortunadamente el amor tiene muchos beneficios. Precisamente porque cambia, y mucho.
Resumiéndolo en una sola frase: LOVE CHANGE LIFE