miércoles, 18 de diciembre de 2013

Haters gonna hate

Es guay decir que la campaña de Campofrío es una podrida mierda enlatada, cazadora de sentimentaloides facilones y expatriados demasiado nostálgicos . 

Mola, porque es ir contracorriente, es insultar a esos borregos que lo postean en las redes sociales o hacen comentarios positivos, esos bobos a los que se les encandila con cualquier cosa y no se dan cuenta del verdadero trasfondo.
Es intelectual criticar el anuncio de Campofrío, y mezclarlo con situaciones personales y decir que Rajoy es un hijo de puta. Porque además mola cagarse en todo lo que se refiere  España por la situación de mierda que nos han dejado los políticos. Da igual que se hable de la idiosincrasia, de las aceitunas o del bar de abajo, el mismo lema vale para todo ‘Los políticos son unos hijos de puta y nos echan de nuestro país!!’. 

Y nadie les quita razón a esos intelectuales, a esos que mezclan churras con merinas y creen que ensalzar las cosas buenas de España es olvidarse de las malas, a esos que meten ‘política’, ‘cultura’ y ‘gente’ en el mismo saco, a esos que ponen a caer de un burro el anuncio pero luego van por ahí ensalzando las bondades de su país, de nuestra comida, de nuestra forma de ser y de divertirnos. Nadie les quita la razón en cuanto a la situación política y económica, pero la pregunta es ‘acaso es ese el tema?’ Para gustos colores, e interpretaciones hay tantas como individuos. Yo, personalmente, pienso que no es eso de lo que trata el anuncio. Pero respeto, por supuesto, que otros lo interpreten de otra manera. Lo que no entiendo es esa mezcla, y ese odio general. 
No entiendo porqué ensalzar las cualidades de nuestra cultura es siempre populista, oportunista, de naturaleza casposa y tildado de engaña bobos. Acaso no puede alguien añorar sus costumbres, la cultura en la que ha crecido, el entorno en el que ha sido educado, la personalidad de la gente de la que se ha visto rodeado, sin tener que por ello ser un cándido ignorante? Tenemos todos que cagarnos cien veces en los malditos ladrones que gobiernan, antes de poder deslizar un mínimo cumplido hacia nuestro carácter como país? Tenemos siempre que ligar política con idiosincrasia?

Me gusta ver las reacciones de la gente ante este anuncio, supongo que los creadores estarán contentos.
Pero sobre todo lo que más me hace gracia es ver como esa gente que se le llena la boca y se enciende en sus críticas, son los mismos que se jactan, aun sin ser plenamente conscientes, de lo diferente que sabe nuestra comida. De lo bien que sienta ver las calles con vida aunque sean las 10 de la noche. Del humor español, incluso del idioma. Los mismos que luego postean ‘por fin en casa’ cuando llegan a España.



martes, 10 de diciembre de 2013

Momentum

La vida se rompe. Hoy leo palabras de otros, porque hay días que prefiero envolverme en ellas que hilar las mías propias. La decepción aumenta a la misma velocidad que la gratitud, aunque la cantidad de personas a la que ofrecérsela es inversamente proporcional.

Ayer salí a fumar. Notaba el humo en mi garganta, apoyada en el balcón con mejores vistas de Londres. De repente, todo parecía estar en su lugar. 

Nunca me he explicado bien. Nunca he querido. 

He caminado hacia 3 direcciones diferentes. He recorrido 3 caminos distintos a casa, aunque nunca lo era. Esta es la que más se parece de todas, pero pronto el recorrido será otro. Hay algo en mi muñeca que siempre me lo recuerda. Es importante saber volver a casa. Esté donde esté. 

Hoy he cogido el ascensor. Iba a trabajar. Pero antes, antes he salido otra vez al balcón con las mejores vistas de Londres. Y de repente, todo parecía estar en su lugar.

Pude pensar en la oscuridad de anoche, o en la que llegará en unas horas. En lugar de eso pensé en la gente. Pude pensar en la gente que nunca fueron casa y siempre oscuridad, aunque tardase en darme cuenta. En lugar de eso pensé en la gente del balcón con las mejores vistas de Londres,  que siempre fueron casa y nunca oscuridad. La diferencia era abismal, como la distancia de aquel balcón al suelo. 
Pensé en los diferentes caminos a casa, y en todos los que me quedaban por recorrer. Y mientras la palabra 'casa' recorría a mi mente, le sentía a mi lado. Al otro lado del móvil, al otro lado de la calle o al otro lado de mi muñeca, cogiendo mi mano aunque a veces me caiga. 

De repente, todo estaba en su lugar.


Anoche. Fumando.

Hoy. Antes de ir a trabajar.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Estamos hasta arriba de mierda.

*Please note: Yo misma me incluyo. Por eso me escribo, para echarme la bronca.

De un tiempo a esta parte, cada vez lo veo más claro. Andamos como en una burbuja llena de lo que nosotros creemos ‘nuestros problemas’, los que nos tienen totalmente absorbidos. Porque no nos importa nada más, ni vemos nada más, sencillamente nuestra mierda es nuestra y nos gusta. Parece que hay algo de reconfortante en regodearse en las miserias de cada uno. Pero eso sí: cada vez que interactuamos, no tenemos problema en compartir esa lista de desgracias con cualquiera. Escuchar se ha convertido en un hábito absurdo y desfasado, ahora las conversaciones consisten en echar mierda por la boca hasta que sientas una mínima sensación de alivio. No se sabe muy bien si porque te has desahogado, o porque es el chute de ‘que puta es la vida’ que necesitábamos para continuar en este círculo vicioso.

Cada vez me doy más cuenta lo que vale la actitud. Y las pocas personas que conozco que hagan gala de ella. Porque tomarse las cosas con humor, o ser positivos, o adoptar cualquier otra postura constructiva ante los problemas, no es tarea fácil. Para nadie. No me va eso de ‘no, es que ese tiene suerte’ ‘No, es que ha nacido con estrella’. Aquí todo el mundo tiene sus problemas, sus más y sus menos. De diferentes magnitudes, también. Cierto es además que cada uno contamos con diferentes personalidades para afrontar situaciones, y lo que para uno es una montaña para otro quizá solo sea un bache. Pero problemas? De esos no se salva nadie.

Pero el caso es que hay personas que son capaces de mirar un poco más allá de su ombligo. Se quejarán y llorarán, como reacción lógica ante una mala racha o acontecimiento. No puedes pretender que alguien no este triste, llore o se enfade cuando algo le duele, al igual que no sería justo intentar contener la risa y los saltos de alegría cuando algo bueno sucede. Es una relación simple de causa-efecto, y es saludable. No hay que demonizar la tristeza, aunque inevitablemente tendemos a ello. ‘No estés triste, sonríe’ ‘Venga, anímate’. No nos gusta ver a la gente triste, porque a nosotros nos incomoda. Pero es la reacción apropiada.

Ahora bien, una vez pasada esa fase necesaria, se plantan. Porque hay que plantarse. Dejar de compadecerse de uno mismo (eso todos sabemos hacerlo muy bien), y actuar. Enfocar la situación de otra forma, tomarse la vida de otra manera, y no permitir que los problemas acaparen toda nuestra atención (y nuestra energía). Basta con poner más atención a los detalles diarios. Observar todo lo que tenemos, o lo que nos rodea, en lugar de fustigarnos por lo que no tenemos, o lo que no nos rodea. Suena fácil, sé que no lo es. Pero hay que intentarlo. Y si se intenta muchas veces, resulta que al final se consigue. Y te quitas un peso de encima del que no eras siquiera consciente, porque llevabas toda la vida con él a cuestas como si fuera algo normal. Es algo reciente, pero son muchas las veces que pienso la frase que viene  a continuación. 

Sonríe, por dios!  O por quién tú quieras, pero sonríe, porque hoy estás aquí y te queda mucho por vivir este día. 

No hay que proponerse grandes metas – ni pretender que de un día para otro tu vida cambie. En lugar de eso, se trata de vivir al día. De sonreír un poco más mañana, de hacerlo un poco mejor, de prestar más atención en tu camino al trabajo.  Y al día siguiente, proponerse lo mismo: colocar ese ladrillo de la manera más perfecta posible. 
Al fin y al cabo, y apropiándome de palabras que no son mías, la vida es un regalo. No nos empeñemos en hacer de ella un pozo de tristezas.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

A cualquier otra parte.

Tenía los ojos tan grandes como Betty Boop , pero era todavía más sexy.
Más viciosa que ninguna, pero tan difícil de coger. 
Tuvo un piso en las alturas, "handle with care".
Trabajaba en un club 
y no paraba de apretarse whiskys.

- Hablas de poetas muertos y escribes canciones para olvidar. Que has sido ángel sin techo, bala por derecho y reina de bar. Que ya no crees en la gente, y sueñas con no soñar. 

Se movía con el rock & roll.

- Siento que no tengo sueño y no puedo descansar. Invento más de mil palabras y busco una verdad… Intento que suenen de forma genial, intento que no digan nada. Nada siempre es toda la verdad.

Pitillos ajustados, era The Burning, Ronaldos y Lou Reed. 

- Cuando la mañana herida te lleve lejos de aquí, dirás que el mundo, niña, no está hecho para ti.

De caminar a oscuras por calles heladas hasta el amanecer, 
le quedó una larga historia, una vida rota y todo por hacer. 

 Juntando estos fragmentos, por la simple afición de reinventar historias con retales de canciones, me di cuenta de algo. Pereza, Quique González, Iván Ferreiro, Dorian. Podría citar algunos, si no muchos más. Todos ellos escriben canciones sobre ellas. O más bien, sobre “ella”. Esa chica frágil, la misma que lo tenía todo antes de perderlo todo. Esa chica sexy y cool que todos conocemos, esa que parecía que iba a comerse el mundo… y se quedó por el camino. Y ahora se aprieta a whiskys en un bar, o se da a las pastillas rosas porque sueña con no soñar. Era lo más rock&roll de por aquí, y sin embargo…  ahora vuelve a casa en autostop.

Estas canciones me generan una mezcla de confusión, empatía y ganas de rebelarme. Confusión, porque no acabo de entender su fijación con esa chica, ni el tono despótico-compasivo que utilizan para hablar de ella. Empatía, porque yo misma me he sentido tan perdida ella en muchos momentos de mi vida. No sé si porque lo he sido, o porque ha habido personas a mi alrededor que, como ellos, así me lo han hecho creer. Supongo que es un poco de las dos. En realidad, por eso me gustan sus letras. Aparte de porque son bonitas. En cierta manera, aunque no me haya dado por las drogas ni por el whisky en vena, me recuerdan a mi. Ganas de rebelarme porque no escucho letras a ese bala perdida, ese chico que lo tenía todo antes de colgarse de la barra de un bar. Salvando la excepción de Estopa, dicho sea de paso. Es que acaso nosotras tenemos más probabilidad de perder el equilibrio, o de perdernos por el camino? Sera porque se ejerce más presión sobre la mujer, y sobre su perfección en su modelo social de mujer? O será solo cuestión de que las canciones las escriben ellos, y es más fácil escribir sobre ellas?

Lady Madrid, por suerte, no lo perdió todo. Solo se sabe que probó fortuna, no si lo consiguió.  Lo único que consta es que algunos todavía dudan si va a volver.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Cosas que se aprenden con las canciones infantiles

Que para dormir a un elefante, hace falta un chupete muy grande. Un sonajero de coco, y saber bailar un poco. Que si se despierta de noche, hay que sacarle a pasear en coche. Aquí es cuando te preguntas quien demonios saca a pasear a un elefante con insomnio a media noche.

Que una canción con un pollito atropellado por un tractor puede ser hasta entrañable. 

Que si estas feliz y lo sabes, tienes que aplaudir. 

Que las vacas lecheras hacen leche merengada, vaya vacas mas saladas.

Que un elefante, además de tener insomnio, también puede columpiarse sobre la tela de una araña. Como si fuera un ser ligero y etéreo. Incluso 7 elefantes pueden balancearse sobre una misma tela de una araña. 

Que puedes ser lo que quieras, desde una taza, a una tetera, un plato hondo o un cucharón si te lo propones.

Que ir de paseo en un auto feo no importa, siempre que lleves torta. Y que a tu padre le da igual que el auto sea feo.

Que cuando acabas de nacer, la colita has de mover, y las plumas sacudir. Si eres un pajarito puedes hacer estas cosas nada mas nacer, y también bailar sin parar.

Que los ratones chiquitines se alimentan de chocolate y turrón, y bolitas de anís. Y sueñan con ser grandes campeones jugando al ajedrez. Ojo con las aspiraciones de los ratones, que no solo de queso viven los roedores.

Que las lobas esconden a sus lobitos detrás de una escoba, y nadie se inmuta por ello.

Que si eres bonita, no pagas dinero por ir en barca. Y que hay chicas que no son bonitas ni lo quieren ser, por alguna extraña razón.

Que no tiene nada de particular si un patio se moja cuando llueve, como los demás.

Que los dos micos son los únicos que no se salvaron en el diluvio universal, porque nadie les veía. Todos los demás, el cocodrilo y el orangután, dos pequeñas serpientes y el águila real, no faltó ninguno.

Que si tienes un sapo llamado Pepe y quieres que venga, da igual cómo te pongas. El salta, salta, y pasa olímpicamente de ti.


lunes, 30 de septiembre de 2013

Randomly taken

Hay veces que lo bordas, y veces que lo tiras todo por la borda.

Cuando se miró los pies descubrió que sus pasos ya no le seguían. Tuvo que abandonarse a andar para encontrarse de nuevo.

Y la vida les sorprendio con una nueva mañana, llena de los mismos rayos de sol que ya nunca les acompañaban.

Cuanto has estado fuera? Llevo una vida buscándote.

Los tacones aun resonaban en sus oídos como un eco cercano. La escuchaba recorrer los pasillos de la casa, y a veces hasta acercarse a su habitación. Nunca la veía, eso es verdad. Pero también lo de menos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

It´s time.

El olor de las paredes. El calor de septiembre en el Templo de Debod. Los sábados en casa de mi hermana. La sureña con mis amigos. Cualquier sitio con mis amigos. Montesa con mis amigas. Cualquier sitio con mis amigas. Los reencuentros. Los masajes de mi madre. Caminar por Madrid como si fuera nueva en la ciudad. Los videos absurdos de mi padre. La presión de la ducha. Quedarme quieta, muy quieta esperando al autobús en Goya, e intentar con todas mis fuerzas congelar ese momento en mi memoria. Los gritos y embestidas de mi gato para que le haga caso. El centro en Navidad. Mi sobrino, siempre. 

Este año no pasaré Nochevieja en Madrid. No sé si estaré aquí el año que viene, así que he preferido guardarme ese día en el bolsillo Londinense. Y aunque no me arrepiento de mi decisión, la nostalgia aumenta aun a 3 meses de la fecha. Hay días como estos, que son como el café solo de máquina. No se sabe muy bien como digerirlos, y siempre dejan un sabor amargo a cada trago. Pruebas entonces a enrollarte en una manta, tumbarte en el sofá y esperar hasta que la crisálida se rompa en algún momento, mientras ves una peli. Intentas ocupar tu cabeza en otras cosas, aunque no siempre funciona. Ni siquiera el sueño sirve ya de refugio, porque tu subconsciente no deja de echar de menos ni en la fase REM más profunda. Y te despiertas desorientada, esperando levantar la persiana y encontrarte con tu cuarto de siempre. En tu casa de siempre. En tu ciudad de siempre. En lugar de eso te despiertas y no hay persiana que levantar. Tu cuarto no es ni siquiera tuyo, aunque es bonito. Impersonal, pero bonito. A pesar de ello no consigue mitigar la sensación de aturdimiento. 

Estos días son inevitables. En cierta manera necesarios. La eterna pregunta es cuánto se repetirán. Porque de ello depende tu estancia, tu vida, tú y todo lo que te rodea. De días como estos, como el café de máquina. Y sabes que, por el momento, no vas a poder tomar otro café que no sea ese.







lunes, 8 de julio de 2013

Like a Rolling Stone

Supongo que todos hemos sido testigos de incontables despedidas. Supongo que a todos nos ha invadido ese sentimiento de debilidad, como si te extirpasen en un segundo una parte de ti, aunque no sepas muy bien cual. Siempre es la misma sensación la que acompaña.

No solo por el que se va, sino porque el que se queda. Y viceversa. No solo te dejan un regusto agridulce porque son despedidas en sí, si no por todo lo que significan. Porque ves que la gente no para de llegar, para luego irse. Porque nadie se queda. Porque ves que tú no paras de llegar, para luego volver a irte. Porque tú tampoco te quedas. Porque ves que en tu camino hay miles de cruces, millones, pero nunca un camino común. Porque nada es eterno, and that’s alright. Y si está bien… si está bien si es tan fácil… por que duele así por dentro? Quizá nadie dijo que fuera fácil, solo que merecía la pena. Que nada desaparece, solo se transforma. Que para mejorar hay que cambiar, que la evolución es cambio. 

Pero ese alguien se olvidó de hacérselo entender a esa parte de nosotros, esa que se retuerce en cada ‘hasta luego’. Porque los ‘adiós’ siempre fueron demasiado duros como para ponerlos en alto, y preferimos mantener la esperanza de volver a vernos. Aunque muchas veces no sea verdad, y lo sepamos.

'Only know you've been high when you're feeling low.
Only hate the road when you're missing home.
Keep your head up, keep your heart strong.
Keep your mind set, keep your hair long.'




viernes, 5 de julio de 2013

I'm working my socks off to... this.

A president of an important company came to the office yesterday. 
We were strictly told to explain our job when he did the introductory round up.
As I wasn't at the office at that time - I therefore missed it - my workmate had to explain what I do. 

- What did you say about my job? - I asked enthusiastically
- Well, I said... she sits there, being pretty.



I know he meant well. But at that very moment I felt the terrible urge to punch his face. In a lovely way, of course.

martes, 25 de junio de 2013

Things I still don't get

Cada día aumenta mi lista.

Las actualizaciones laborales en el perfil de Facebook. No es Facebook una red social personal, no un linkedin? Para que necesitas recordarles a tus amigos donde trabajas? Meh.

Los que cuelgan fotos de comida constantemente. Que les pasa?

La gente que no habla en el trabajo. En todo el día. Y en caso en que DEBAN comunicarse, lo hacen siempre por mail. En serio, que les pasa?

Los banners y demás formatos publicitarios online. Alguien los mira antes de hacer click en ‘cerrar’? Y si lo hacen, no es para decir ‘y esta maldita mierda porque’?

Los anuncios de perfumes. Lo hacen aposta?

La crisis. Si no nos invitaron a la fiesta, porque nos pasan la factura?

La gente que hace listas interminables porque sí. Que les pasa?




viernes, 21 de junio de 2013

Nobody said it was easy, dear

-          - Te echo de menos. – Aunque esa frase había resonado un millón de veces en su cabeza, nunca se imaginó que pudiera decirla en alto. Y aun menos que fluyera tan natural, como quien habla del color del cielo en ese momento. – A ti, y a tus manías. Ya sé que a veces me enfado porque seas tan cabezota, o porque prefieras el silencio durante un tiempo diferente al mío. Pero en realidad me gusta. Me gusta saber que hay una parte de tu cabeza que no es como la mía, ni como la de nadie más. Es única. Aunque a veces parezca que me molesta porque no lo entiendo, lo cierto es que a veces me gusta no entenderte. Porque eso te hace especial, y porque te quiero por todo lo que eres.

John agacho la cabeza, pasándose una mano por detrás. El sofá no era demasiado amplio, pero si lo suficiente como para que ambos estuvieran sentados sin apenas rozarse. Lanzó un suspiro y la miro a los ojos, sin decir palabra.

-        - Ya sé que no debería decirte estas cosas, que no tengo ningún derecho a…

John la atrajo hacia si rodeándola con el brazo y silenció sus palabras tapándole la boca con los labios. Fue un beso intenso, de esos en los que estallan mil cortocircuitos en décimas de segundos y parece que el mundo gira demasiado deprisa. No fue demasiado largo, pero si lo suficiente para que Elle sintiera su mano recorriéndole el cuello, enredando los dedos en su pelo. Cuando todo acabó, no había hecho más que empezar. Permanecieron un rato más frente con frente, pasando las manos por la cara del otro. Elle cogió aire antes de empezar su siguiente frase

-          - Tú crees que esto es lo correct…

John volvió a interrumpirla con un beso, esta vez más corto.

-  Esta es una de esas veces donde prefiero el silencio.



martes, 4 de junio de 2013

Watching the english

Bajo el mismo nombre del libro que me recomendo mi buen colega Simon, hoy recopilo algunas de las cosas mas sorprendentes que puedes aprender if you keep watching the english.
*Disculpad la falta de acentos, a mi tambien me dan ganas de clavarme tenedores en los ojos.... pero estoy en un teclado ingles, y aun no he conseguido escribir in espanish como Dios manda.

- Su vision de Espana: Como cualquier persona de cualquier lugar, ellos tambien tienen su vision parcial (a veces equivocada, pero no por ello menos divertida) de nuestro pais. De todas las conversaciones que he mantenido con mis companeros de trabajo (una empresa bastante, bastante grande) estos son los aspectos cagnis que les dan la vida :

  • Museos: alguno que otro ha pisado el Museo del Prado, pero el que mas les apasiona es el Museo del Jamon. Es el mejor que han visto nunca.
  • Copazos: para introducir este tema, tengo que aclarar que aqui no hay copazos. Hay una copa estandar. La copa estandar consiste en que el camarero vierta una cantidad especifica (la cual equivale a un par de escupitajos) de alcohol en un recipiente no mayor que un tapon de detergente y, sin pasarse un milimetro, lo eche en la copa en cuestion, que viene a ser un clasico vaso de cumple. Luego cogera una pistola y llenara el vaso de escupitajos con una coca-cola acuosa e insipida. Con razon mueren de alegria y estupefaccion cuando llegan entran a cualquier bar de Espagna y el camarero inclina la botella de ron hasta que a ojo considera que eso es un buen copazo. Tambien con razon se pillan las borracheras que se pillan aqui. Cada vez que alguien viaja a Espana, no hay uno que no le diga 'Disfruta de que no tengan medidor en las copas todo lo que puedas! Aprovecha!'.
  • Souvenirs y detalles: Llevando solo 3 meses aqui, he descubierto la razon por la que las empresas de dulces navidenos no entran en quiebra asboluta a pesar de vender solo una vez al ano. Porque no es asi. Habiendo guiris que crean que los dulces navidenos son lo tipico de Espana, no hay quiebra que valga. En 3 meses, 3 personas que han visitado a espana han traido como detalle a la oficina polvorones. POLVORONES. Pues ala, todos a comer polvorones a media magnana en pleno mes de mayo
  • Tradiciones. Nos creen capaces de las mas grandes bizarradas. El fin de semana pasado sin ir mas lejos, organizamos una barbacoa en mi piso. Al ir a abrir una botella de vino, se nos rompio el corcho y quedo atrapado en mitad del cuello de la botella. Buscando soluciones, a mi buen amigo Maik (ingles, por cierto) se le ocurrio abrir la botella metiendola en un zapato y dando golpecitos contra la pared. El es asi, se le ocurren estas cosas. Y yo soy asi, y confio en el. En medio de todo el jaleo, Maik y yo nos dirigimos hacia la pared botella en bota, y Maik hizo los honores. Evidentemente, al primer golpe contra la pared (que no tuvo nada de 'golpecito'), la pared retumbo y la botella se hizo anicos, derramando todo el vino en el suelo y en mi preciosa bota.Como era de esperar todo el mundo escucho el golpe, la botella haciendose anicos y mis gritos de OHNOPORQUE. Cuando me reuni minutos despues con la gente y les conte lo que pretendiamos, mis companeros guiris alli reunidos me dijeron que no me habian preguntado nada porque suponian que era una costumbre espanola. Pokerface. Si, claro, en Espagna es muy comun inaugurar una barbacoa estrellando una botella de vino metida en una bota contra la pared. 
Por hoy, lo dejaremos en su vision sobre nosotros. La proxima entrada sera sobre mi vision sobre ellos, por aquello de que la venganza se sirve en plato frio. 

p.d.- Que nadie me malinterprete, ADORO la cultura inglesa. Por eso estoy aqui, of course. Cada dia me sorprendo y me divierto mas, a partes iguales. English rules!


domingo, 5 de mayo de 2013

You will never realize

Puede que nunca te des cuenta.
Puede que nunca lo hagas.
And that´s alright.


jueves, 2 de mayo de 2013

Ego time (recap)

Aunque hace años que dejé apartado el hobbie de escribir un diario, hay veces que escribo como si aun lo hiciera. Esta es una de esas veces.

Things I found myself doing here. For the first time.

Eating cheese. Not because it´s the only edible thing in the fridge, but because I actually quite like it.

Walking to work. 20 minutes of beatiful views and random thoughts while listening to music. Music. Always.

Running on the treadmill of the gym. I didn´t dare to do it before, I´m still wondering why. Too scary. I just walked fast, holding the bar tight with both hands fearing to fall. On the top of that, I now run for 20-30 minutes. I´ve never thought I was actually capable to run that long, even in my healthiest days.

Eating soups. At least 3 times a week. I guess it has something to do with my non existing cooking skills. But I do enjoy it.

Spending hours in the shops... just looking at stuff for the house. Like cushions, paintings, decorative things to make the flat/room look pretty. I´ve never been interested, unless there were retro-vintage-trendy gadgets that instantly caught my eye.

Smiling roughly 90% of the time. If not more. I did like to smile a lot, but I was aware every time I was doing it. Concious of it. But not now. I smile even without realizing that my lips have been curved for long.

Having work meetings in a coffee shop, drinking a capuccino next to the river side. That´s one of the things I like the most in my job, among many others. You can have meetings in the cosy shop just around the corner, a quiet space with chill (but cool) music with the sun coming through the window (when possible).

Going to sleep late. By late I mean later than 10.30pm, when I used to go to bed before. Even though I have more free time since my job allows me to get out at 5pm, time flies for me. And I found out I can certainly handle it, going to sleep at 12 is not a big deal anymore.

That´s all for now. I could still go on, but let´s keep it short and simple for now. People tend to overcomplicate things. Me included.







jueves, 21 de marzo de 2013

Not all those who wander are lost

La mañana lucía, y ya era más de lo que podría esperarse de cualquier mañana. Acercó su mano a la ventana, a pocos centímetros, y retiró la cortina para dejar pasar la luz que ya se colaba por cada rendija. Entrecerró los ojos y bostezó. De su boca escapó un suspiro de ganas y tranquilidad.

Cuando salió a la calle el sol aún la esperaba. Se ajustó los cascos antes de empezar a andar. Le gustaba vestir los paseos con música. El viento era un habitante más, y se dejó guiar por él. Recto. Izquierda. Derecha. Decidió no hacer caso a los momentos en los que la brisa se confundía haciéndose un remolino. Es normal tener dudas, pensó. A veces uno no sabe muy bien donde va. En realidad, pocas veces lo sabe. Se compadeció del viento y siguió caminando. A pesar de ser temprano, la ciudad había despertado hacía horas.

En ocasiones le asaltaban pensamientos que la alejaban de la realidad unos cuantos metros. Aunque desconocía donde se situaba exactamente eso que llaman realidad. En su cabeza existían pensamientos, sueños, canciones, sentimientos y entorno. A veces se entremezclaban y le resultaba difícil diferenciar unos de otros.

"Las palabras y el viento, esta es una ciudad de soplos, brisas y huracanes.
Hay silencios más llenos que el discurso más largo del mundo. Momentos que te tatuarías para llevar siempre contigo.
A veces dejo la puerta abierta de mis sueños, sin quererlo."

La música seguía saliendo a través de sus cascos mientras paseaba por una plaza, luego una calle ancha. Se metió por calles estrechas y caminos raros. La vida te lleva por caminos raros. Frases aleatorias se dibujaban en el aire, en los escaparates. Pensó en su familia, lejos. Les echaba de menos, sí. Pensó en aquel momento, en ese lugar. Se sentía bien allí, sí. No había fantasmas de los que escapar ni monstruos que destruir. Todo aquello era como un paréntesis, aquel escondite con el que siempre había soñado. 

No tenía un destino claro, pero estaba disfrutando el paseo. Sabía que tarde o temprano llegaría a algún sitio, aunque no tenía ninguna prisa. "How these days grow long".




viernes, 15 de marzo de 2013

A person who

  • Is good, loving, caring and kind. Don't settle for less.
  • Puts your happiness on the same level as his.
  • Knows what he wants, and it's you. No doubts, no excuses.
  • Can't stand to be mad at you and not talking to you.
  • You can have fun with. Even while laying in bed doing nothing.
  • Doesn't reject you. By any means.
  • Speaks better whith no words.
  • Doesn't give up.

That's how I want to be. That's how I want him to be. But he already is.

Why stick around? Move on.
Just make sure you have the right standards to live by.



domingo, 3 de marzo de 2013

Born musical

Suelo decir que mi cabeza sigue un mecanismo musical. Que mis pensamientos se hilvanan mediante notas, versos, trocitos de canciones (con trocitos de lo verde del jardín). Que todas mis ideas y sentimientos se asocian a diferentes letras y melodías. Suelo decir también que la música me protege del resto del mundo. No miento. Música para anestesiarte, música para desahogarte, música para recordarte y también para olvidarte. Música para imaginarte. Música para cuando no me salen las palabras, también música para cuando no quiero escuchar mis propios pensamientos. Música para celebrar, o para gritar por dentro.
Suele pasarme que cuando escucho una canción que me llega, todo desaparece alrededor y nada importa. El resto del mundo activa el mute, y solo existe la canción y ese momento. Solo la canción y ese momento. Soy incapaz de seguir una conversación o de acertar a conducir bien si esto sucede. Podría considerarse un problema, para mí no lo es. Odio conducir precisamente por cosas como ésta.

Hoy quería escribir sobre el tiempo anterior a Londres, ese tiempo en el que me dividía entre el miedo y las ganas. Ese tiempo en el que no sabía qué hacer, y la balanza Madrid-Londres se desequilibraba a cada segundo, siempre para el lado opuesto. Pero la única manera de la que puedo explicar ese proceso es...  a través de canciones.

Quizá alguien lo entienda... o quizá no. Lo bueno de las canciones es que cada uno las entiende a su manera. And that's alright.

(links included)
- Europe - there's a question I've been meaning to ask you... what do you think about Europe?
- London Calling
- Electric Heart  (stay forever)
- I will wait
- Should I stay or should I go?
- Nothing but the whole wide world to gain
- Let's get out of this country
- Fireflies - I'm weird 'cause I hate goodbyes..
- How to save a life - esta es la canción que siempre escucho en el avión, desde la primera vez que salí a Italia.
- See the world
- I wish that I could see you soon
- Electric feel

martes, 26 de febrero de 2013

El hombre de mi vida

Nos conocimos hace unos meses. Lo confieso: fue amor a primera vista. Yo nunca he creído en esas cosas, siempre pensé que era una leyenda urbana. Una de estas anécodtas que la gente te cuenta de un amigo de un primo super conocido. Una de estas historias que lees que le ha pasado a alguien, pero nunca conoces a ese alguien. Y como en las películas, crees que esas cosas suceden en la vida real. Pero desde la primera vez que le vi ya le quería. Creo que le quería antes de conocerle.

Nos veíamos todas las semanas, pero las horas se me antojaban segundos a su lado. A pesar de pasar noches en su casa, solo deseaba levantarme por la mañana y poder ver su carita.  

No tiene demasiado pelo, aunque en nuestro primer encuentro tenía una buena mata de pelo negro. No hay nada de especial en el color de sus ojos, de un tono castaño invernal, pero son los ojos más bonitos que he visto en mi vida. Expresivos, alegres, siempre atentos a lo que ocurre a su alrededor. No puedo evitar derretirme cada vez que noto su mirada fija en mí, aunque esté a unos cuantos metros.

Con él, me gusta el silencio. Porque él habla sin palabras, solo con la mirada. Y te hace sentirlo todo. Me gusta tenerle en mis brazos, y oler su pelo, aunque tenga poco. 

Tiene una nariz con bastante personalidad, y una cara redonda que no me canso de besar. No tiene un solo músculo definido y es más bien gordito, pero cuando le miro solo veo perfección absoluta.

A pesar de considerarme anti-machismo, a él me encanta prepararle la comida. O elegir su ropa. Me siento bien haciendo cualquier cosa por él, porque lo haría todo.

Le conocí hace solo unos meses y sé que es el hombre de mi vida. Lo sé, porque le quería antes de conocerle, y le querré toda mi vida. Lo sé, porque cada vez que pienso en él todo es perfecto, sólo porque él existe. Lo sé, porque estoy lejos y lo que más deseo en el mundo es poder verle como antes, todas las semanas. Y poder tenerle en mis brazos, y cubrirle de besos hasta que me lance un grito agudo de bebé.

Porque el hombre de mi vida se llama Rubén, apenas tiene 6 meses y es mi sobrino. Y es la cosa que más quiero en el mundo mundial.

Gracias a mi adorable hermana Raquel y a mi también adorable cuñado Raúl, por traerle a la familia. Os quiero un montón... pero lo siento, ¡él es mi gordito!




jueves, 21 de febrero de 2013

In a nutshell

Londres, by Lady Madriz, in nutshell.
Osease, en pocas palabras.

- Hasta para trabajar en la tienda más cutre necesitas cursar un máster. Las entrevistas varían de 2 a 3, con una duración media de una hora (a veces son 15 minutos o a veces 3 horas). Luego harás un training (esto es: trabajar en su tienda a cambio del aire que respiras) para que finalmente decidan si te quieren o no. A saber: en cualquier entrevista de grupo habrá al menos 2 españoles y/o italianos.

- No llueve tanto como dicen. Por lo menos en los escasos 15 días que llevo aquí, ha llovido solo por las noches. ¬ ¬ Meh.

- Si no tienes google maps en el móvil, estás perdido en Londres. Literalmente. Alternativas: hacerte pasar por invidente para que sea otro quien te guíe o acabar viviendo debajo de un puente porque no has sabido volver a casa.

- No te vale con hablar inglés. Porque aquí no hay una mayoría étnica, esto es: cada uno habla el inglés que le sale de las narices. Y tienes que aprender a pillarle el tranquillo al acento chino, al indio, al inglés profundo y al portugués. Lo bueno: la cantidad de españoles e italianos hace mucho más fácil la comprensión. Sorri, bat is tru.

- Es el país de los white rabbit de Alicia en el País de las maravillas. Todo el mundo va con prisas, mareas de gente se entrecruzan por todos lados. Lo mejor: no hay apenas accidentes ni avalanchas. Milagros de la naturaleza.

- Reza conmigo: por cada tienda de Londres habrá, al menos, un español trabajando.

- Se conoce gente por doquier. Y eso es así: Londres es una ciudad de paso, y todos los que están de paso se entretienen unos con otros. Cada uno tiene una historia que contar, y lo mejor: siempre quieren contarla.

- Las tiendas. Oh. My. Las tiendas. Ahí lo dejo.

- Aún no se han enterado de lo que es la buena cerveza. Creí que sólo pasaba en Edimburgo, y les he dado 2 años de margen para ver si hacían algo para reparar el tema. Pero ni por esas. Mahou no aparece por ninguna parte. En cambio, pintas sin espuma con sabor a agua con gas, las tienes por doquier. Lo peor: encima tienes que pagar por ellas.

- Love or Hate. Elige. Londres lo odias o lo adoras, y eso lo compruebas los primeros 3 días. Hay gente tan quemada que pronto entrará en combustión espontánea, y gente tan encantada que... acaba de llegar. Yo, de momento, lo adoro. Obviously.

- Madríz. Me he ido, sí, pero no creo en lo que mi amigo B. me dijo al llegar: olvídate de Madrid, estás aquí y punto. Claro que estoy a 100 cosas y no puedo ni quiero seguir el ritmo de allí, porque aún no he descubierto la manera de vivir dos vidas paralelas. Pero Madríz ha segudio conmigo, y desde aquí dar las gracias a mi familia, siempre y en todo momento. A Nenúfar, Nut y White, por estar -cerca de veras ;)-. A Michelangelo y a Mostris, porque son los mejores. ¡Ya no queda nada para tu visita, Michelangelo! Madríz puede que no sea como Londres en términos de amor odio, pero a pesar de haber vivido 24 años allí, lo sigo adorando.

Vale, quizás no han sido pocas palabras precisamente... pero acostumbrados a mis biblias en verso, esto podría denominarse microcuento para Lady Madríz. Buenas noches, ladies and gentlemen. It's getting late, and it's cold outside.



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martes, 12 de febrero de 2013

Time stranded somewhere

El tiempo se ha parado en algún lugar, y yo dentro de él.
Si algo es importante para ti, encontrarás la manera.
Si no, encontrarás la excusa.

Londres es frío, como algunas palabras dichas a destiempo.
Pero ahora el tiempo se ha parado y lo demás no importa.

Keep smiling. Y si no te gusta tu vida, cámbiala.
No siempre depende de ti, pero a veces. Solo a veces.

Quiero escribir muchas cosas. Cosas bonitas y cosas que no lo son tanto, pero sí. Pero a veces me atasco y escribo solo entre líneas. Frases que no tienen sentido pero sí. Microcuentos. Palabras sueltas que tienen dueño, aunque él no lo sepa.

I don't believe in giving up.


Primer día en el mundo

Es el primer post que escribo desde Londres, aunque no el primero que escribo desde Reino Unido. Y como a veces me gusta llevar la contraria sin razón ninguna, le he puesto un título en español.
En realidad es sólo la canción que estaba escuchando en este momento, o una variación de ella. La música me protege del resto del mundo.

Cuando faltaban unos metros para llegar al aeropuerto, yo era un manojo de nervios. Vale, lo confieso: llevaba siendo un manojo de nervios unas cuantas horas. Mis padres me acompañaron una vez más para despedirme. Ya van tres veces y deberían de estar acostumbrados, pero mi madre siempre guarda unas cuantas lágrimas de más para la próxima. Es muy previsora. Como no quería que se le acabasen todas, decidí entrar mucho antes de tiempo a las tiendas del duty free y dejarles al otro lado. No, las despedidas no me gustan, y menos cuando no lo son. Tras recorrer las tiendas de rigor, me hice con un sitio frente a la puerta de embarque. Apenas había cuatro personas, aunque no acertaba a adivinar su nacionalidad. Mientras desenvolvía mi sandwich de atún con tomate saqué mi móvil para devolver las últimas llamadas recibidas. Dice mucho quien se acuerda, esté donde esté, que tú estás a punto de coger un avión.

La espera no fue larga, puede que fueran las llamadas, o el sanwich de atún o las decenas de personas que fueron llegando de nacionalidad desconocida. Al entrar en el avión caminé decidida dispuesta a elegir un sitio con ventanilla. Cuando estaba casi al final del pasillo recordé que tenía asiento asignado, y tuve que retroceder entre la molesta fila de pasajeros que se apartaban como podían, refunfuñando. 5E. Justo en medio de un señor y una señora, ya acomodados. Me hice un hueco como pude para ocupar mi asiento y me coloqué las 2 chquetas, el abrigo de ewok y las dos bolsas en los 2cm de sitio que me quedaban. Los señores me observaban, uno a cada lado, estupefactos ante la cantidad de bultos y la enorme torpreza con la que intentaba organizarlos. Fingí que no advertía sus miradas, como si fuera lo más normal del mundo viajar sepultada por una montaña de ropa.

Pronto el sueño se adueñó de mí. Por más que quisiera mirar por la ventana, escrutar a los pasajeros con la mirada o hacer todas esas cosas que siempre hago cuando viajo sola, no podía. Siempre me ha encantado coger aviones sola. Sin embargo esta vez me di cuenta de que me aburría. Ya no era divertido ni emocionante. Eché de menos alguien de confianza con quien hablar, o en el que apoyarme para dormir. 

Como no podía, decidí vencer al sueño y me pedí un café strong. La azafata me lo dio en la mano tras varios intentos de colocar la taza sobre mi montonera de ropa, sin éxito. Mi señor y señora volvían a mirarme, preguntándose seguramente cómo lo haría para echarle el azúcar y la leche sin derramarlo todo. Unos cuantos malabarismos después disfrutaba del café más asqueroso del mundo. Si no lo escupí fue porque la inexistente distancia que me separaba del asiento de enfrente hubiera hecho que me tragase mi propio vómito. Eché de menos alguien a quien gritarle '¡ES EL CAFÉ MÁS ASQUEROSO DEL MUNDO!', pero nadie pareció darse cuenta de mi necesidad.

Leí un poco de 'cuentos demasiado cortos', y por fin aterrizamos. Al esperar las maletas junto a la cinta mecánica, yo era un manojo de ropas sin ordenar. Divisé mi maleta envuelta en mil plásticos y coloqué mi cuerpo en posición jugador de rugby, listo para lanzarse sobre su presa. En cuanto estuvo a mi alcance la derribé haciéndome con ella y la conseguí tirar al suelo. Un ruido sordo acompañó la caída, pero nadie aplaudió mi victoria. Me levanté con orgullo y fui a por un carrito. En un 3 maletas contra 1 tenía las de perder. Me enredé con la bufanda, perdí el equilibrio al colocar la primera maleta, se me cayeron las otras dos por lados diferentes... creé el caos, sí, pero tras 10 minutos conseguí tenerlo todo sobre ruedas.

Lo llevé hasta la estación de tren, rezando porque me lo dejaran meter en el propio vagón. De nuevo nadie escuchó mis súplicas y me indicaron que debía dejarlo antes de los tornos. Así lo hice, corriendo para no perder el tren que llegaba en 3 minutos. En la carrera, una de las maletas volcó y otra salió despedida en un intento de fuga fallido. Desistí de mi papel de mujer independiente' y grité un 'EXKIUSMICANYUJELPMIIII?' al chico del chaleco naranja situado junto a los tornos. Debí de asustarle, porque se acercó corriendo a cogerme las maletas y gritó un 'oup'nd'doooooor' a su compañera, como si de una maniobra de rescate se tratase. Me llevó corriendo y pude coger el tren a tiempo. Apesar de obstaculizar el pasillo central, el viaje de tren fue tranquilo y sin incidentes.
  
En St. Pancras estaba esperándome Minus, que después de un enorme abrazo me llevó a su casa. Allí estaba Sheep, otro de mis amigos de erasmus, así que abrimos unas cervezas y cenamos en lo que parecía un reencuentro madrileño. Pero no. Estábamos en Londres.     

jueves, 7 de febrero de 2013

I don't believe in farewells

Tiene gracia, llevo con la misma canción en la cabeza desde ayer. Es un loop sin descanso, no deja de sonar. Hacía mucho que no lo hacía. Y entro aquí, y resulta que tengo la fecha exacta de la última vez que sonó en mi cabeza: 24 de febrero, fecha de mi último post. Gracias a mi memoria de pez me llevo sorpresas como ésta. Tras este inciso musical...

Tengo muchas cosas que escribir, pero me suele pasar como con las cosas que decir: tengo tantas que al final no digo ninguna. Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces.

Desde este blog que no lee nadie quiero dar las GRACIAS, con mayúsculas, a la gente de AXN. No exagero, las despedidas no son como en Gran Hermano donde los sentimientos se magnifican. No miento cuando digo que es el mejor sitio que conozco para trabajar. No por el lugar físico, aunque no tengo nada en contra de sus oficinas en acristaladas en Mordor. Nada que decir sobre el clima polar-sahariano extremo, ni sobre su cocina llena de termos-a-ver-cual-conserva-mejor-el-calor. 
Por supuesto, me refiero a las personas. A pesar de no haber sido la persona más extrovertida del mundo (nunca lo fui, qué le vamos a hacer), no han dejado de sorprenderme hasta el último día. Es el lugar con más buenas personas por metro cuadrado, y he de admitir que me han cambiado la visión laboral. Compañeros, jefes o no jefes, pero siempre con una sonrisa a punto de las que distan mucho de ser enlatadas. Siempre con palabras de ánimo y dispuestos a ayudar sin un ápice de competitividad. Porque sí, porque les sale.
Si alguna vez se alinean los planetas y se da la hipotética casualidad en la que alguien lee esto y a la vez es contratado para trabajar allí, solo decirle una palabra: Enhorabuena. No le deseo suerte, porque ya le ha tocado el gordo en el terreno laboral.

No quiero hacer un post despedida, nunca me gustaron. Pero sí quería dejar esas palabras, porque necesitaba ponerlas en alto. Virtualmente hablando, claro. No me despido porque mi blog sigue aquí, no desaparece. Ni desaparezco de Facebook, ni de todas las redes sociales de las que soy creyente y practicante. No me despido de nadie porque no voy a desintegrarme, ni a mudarme al círculo polar ártico en una misión secreta de la que no regresaré jamás. Me voy, sí, pero por un rato. Casi a la vuelta de la esquina, a dar un paseo. A ver qué se cuece por otros lares. 

Hace un año que tengo la maleta preparada. En realidad siempre la tengo a punto, porque sé exactamente lo que me llevo. No sé lo que permanecerá o no cuando vuelva, aunque no tengo miedo por ello. Sé que aquello que merece la pena permanece, porque aquello que realmente quiere estar en tu vida también lo estará más adelante. El resto es secundario. Y al fin y al cabo, el futuro no es más que una leyenda urbana. 

Dejo un post-recuento de maleta que hice hace un año, cuando pensé que emigraba. Al final resultó que no, pero la maleta continua intacta. (Leer aquí el post-recuento)

Por último, reafirmar lo que llevo mucho tiempo pensando...

Let's face it: I'M A VERY LUCKY GIRL.